Umbralejo resurge entre cuarcitas: 70 edificios rehabilitados en el corazón de la Sierra Norte de Guadalajara
A 70 kilómetros de la capital alcarreña, el pueblo que el Estado compró en los años 80 recuperó sus casas y pajares de pizarra para convertirlos en aula de naturaleza y atajo contra el despoblamiento rural.
Setenta kilómetros al norte de la ciudad de Guadalajara, dentro del Parque Natural Sierra Norte y en pleno corazón de la Arquitectura Negra, el pueblo de Umbralejo reúne hoy 70 edificios rehabilitados entre casas y pajares levantados con cuarcita y pizarra, los mismos materiales que le dan nombre al conjunto arquitectónico al que pertenece. La rehabilitación fue encarada por el Ministerio de Medio Ambiente tras la adquisición del enclave en la década del ochenta, en el marco del Programa Experimental de Recuperación de Pueblos Abandonados que la cartera ambiental impulsa desde entonces.
De cabañas de pastores a pueblo vacío
Umbralejo nació como un puñado de cabañas de pastores que con el paso de los siglos se transformaron en casas, pajares y calles irregulares, todas construidas con cuarcita y pizarra extraídas del entorno. Sus vecinos vivieron durante generaciones de la ganadería, los cultivos de secano y, más tarde, de la producción de carbón vegetal, una economía de montaña que el éxodo rural de mediados del siglo XX terminó por hacer inviable. La falta de servicios, el aislamiento y la pobreza vaciaron las viviendas hacia fines de la década del sesenta, y durante las dos décadas siguientes los inviernos largos y crudos de la Sierra Norte se encargaron de deteriorar lo que el abandono había dejado en pie.
La recuperación llegó en los años 80, cuando el pueblo quedó bajo administración estatal para funcionar como Aula de Naturaleza. Las obras respetaron el diseño, los materiales y las estructuras originales de cada edificio, de modo que el visitante recorre hoy un caserío que mantiene la fisonomía con la que fue levantado por sus antiguos moradores.
Qué ofrece hoy el pueblo
- Aulas y alojamientos para grupos de estudiantes y docentes que participan en proyectos de educación ambiental, salud, convivencia y recuperación etnográfica, como parte del Programa Experimental de Recuperación de Pueblos Abandonados.
- Un museo etnográfico instalado en una vivienda original, donde se reconstruye la vida doméstica y productiva de los antiguos habitantes.
- Calles de piedra transitables que permiten reconocer la trama urbana original del caserío de montaña.
- Rutas de senderismo por los alrededores del Pico Ocejón, habilitadas cuando el clima lo permite, ya que los inviernos en la Sierra Norte pueden ser intensos.
- Acceso como parada de la ruta de los Pueblos de la Arquitectura Negra de Guadalajara, que reúne ocho localidades de características similares en el extremo oeste del Sistema Central.
Umbralejo es uno de los ocho pueblos que integran el conjunto conocido como Arquitectura Negra y se visita como parte de esa misma ruta que agrupa localidades de características similares en el extremo oeste del Sistema Central. Su reapertura muestra que, aun en zonas castigadas por la despoblación, es posible sostener un uso público del patrimonio edificado sin traicionar la materia prima con la que fue levantado cada muro. La duda que queda flotando es quién autorizó el desmantelamiento de un pueblo entero en los años sesenta y cuántos caseríos similares siguen esperando, en la misma sierra, que el Estado decida volver a comprarlos.
