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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Trabajadores rurales temporarios podrán compatibilizar empleo registrado y planes sociales hasta septiembre de 2027

El Decreto 1204/2026 prorroga por doce meses el régimen que permite a los cosecheros conservar asignaciones familiares, Tarjeta Alimentar y otros beneficios durante las campañas agrícolas, sin perder la cobertura durante el resto del año.

Por Omar ZelarayánCampo y producción · · hace 2 h
Trabajadores rurales temporarios podrán compatibilizar empleo registrado y planes sociales hasta septiembre de 2027

Para miles de familias que viven de la cosecha, cada temporada plantea una disyuntiva de difícil resolución: aceptar un empleo registrado durante la campaña y arriesgar la pérdida de los planes sociales que sostienen el hogar el resto del año, o rechazar la oferta formal para no quedar desprotegidos fuera de los picos de trabajo. Esa tensión, que golpea sobre todo a los trabajadores temporarios y estacionales del agro argentino, quedó zanjada en lo inmediato con la publicación del Decreto 1204/2026 en el Boletín Oficial, que extendió por doce meses el mecanismo de compatibilidad vigente desde 2021, cuya vigencia caducaba el 1 de septiembre de este año. La nueva fecha de expiración quedó fijada para el 1 de septiembre de 2027.

A quiénes alcanza la prórroga

La norma, según detalla el texto oficial, aplica a los trabajadores comprendidos en las modalidades de empleo temporario o permanente discontinuo previstas en la Ley de Trabajo Agrario, así como a quienes realizan tareas agropecuarias mediante contratos eventuales. También alcanza a los dependientes incluidos en Convenios de Corresponsabilidad Gremial, una figura típica del sector que vincula aportes y prestaciones en las producciones regionales.

De acuerdo con las estimaciones que circulan en el ámbito de la seguridad social, alrededor de 50.000 trabajadores rurales temporarios están alcanzados por la medida, a los que se suman unos 83.000 hijos de aportantes que perciben asignaciones familiares en el marco de este régimen. Se trata, en su mayoría, de personal afectado a las zafras de citrus, yerba mate, caña de azúcar, tabaco, algodón, vendimia y otras cosechas intensivas en mano de obra que concentran la demanda durante una parte del calendario agrícola.

Qué beneficios se conservan durante el contrato

En la práctica, el cosechero que firma un contrato bajo estas modalidades no pierde automáticamente sus beneficios sociales. Entre las prestaciones que pueden mantenerse durante la vigencia del vínculo laboral se encuentran las asignaciones familiares, la Tarjeta Alimentar y el programa Volver al Trabajo, según las condiciones de cada caso y la composición del grupo familiar.

Un punto relevante para el ingreso familiar es que las asignaciones familiares correspondientes a estos contratos no pueden ser inferiores al cien por ciento del valor de la Asignación Universal por Hijo. Esa cláusula fija un piso para los hogares con hijos, con independencia de la duración de la temporada, y morigera el efecto de los contratos cortos sobre los ingresos de los hogares más vulnerables del interior productivo.

Qué cambia cuando la relación laboral se extiende

Cuando el trabajo se prolonga de manera continua por más de seis meses, ciertos componentes monetarios de los programas sociales —con excepción de la Tarjeta Alimentar— pasan a computarse como parte del salario del trabajador. La disposición apunta a suavizar la transición hacia el empleo formal pleno y a evitar que el beneficiario quede, al finalizar la campaña, en una situación peor que la que tenía antes de aceptar el empleo registrado.

Incentivos para la registración y posición gremial

El esquema también contempla una reducción de las contribuciones patronales para los empleadores que contraten bajo estas modalidades, un beneficio tributario pensado para promover la registración laboral en el agro, donde históricamente la informalidad supera los promedios del resto de la economía. La combinación de compatibilidad de planes y baja de aportes configura, en los hechos, un incentivo en ambos extremos del contrato: para el trabajador, que no resigna cobertura; para el empleador, que accede a mano de obra formal con menor costo de ingreso.

Antes de la renovación, la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) había advertido que unos 120.000 puestos de trabajo estaban en riesgo en todo el país por la incertidumbre sobre la continuidad del régimen. El gremio sostuvo que la experiencia de los últimos años demostró que el mecanismo es fundamental para sostener la registración en las economías regionales y reclamó su prórroga como condición para evitar el regreso de la informalidad masiva en las próximas zafras.

Con la prórroga ya en vigencia, lo que debe resolver ahora cada productor que planifica la próxima campaña es cómo instrumentar los contratos bajo las modalidades comprendidas en el decreto, y qué esquema de contribuciones aplica según la duración efectiva de la relación laboral durante la temporada.

OZ
Omar ZelarayánCampo y producción

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