Miércoles, 9 de septiembre de 2026
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Titi se llevó Bariloche y las visitas se llevaron la puerta: ahora empieza la verdadera Gran Hermano

La ganadora del premio para tres personas dejó la casa y las cuatro finalistas quedaron solas por primera vez en toda la temporada, con la definición del cuarto puesto a la vuelta de la esquina.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · 9 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Hubo un momento en el que Gran Hermano Generación Dorada dejó de ser un reality con acompañantes terapéuticos y empezó a parecerse, finalmente, a un Gran Hermano. Titi Tcherkaski ganó la prueba de llaves, se quedó con el viaje a Bariloche y, de paso, dejó la casa. Con ella se fueron las otras dos visitas, Cola y Tomy, y las cuatro finalistas amanecieron mirándose a la cara como si se conocieran desde hace cinco minutos. Spoiler: se conocen desde hace seis meses, pero nunca habían convivido solas.

Cómo se resolvió la prueba

El cierre de la jornada dejó una escena simpática: Titi, Yipio y el resto saltando en el jardín mientras Titi abrazaba las llaves como quien abraza un pasaje de micro a la costa. Ella misma contó que el premio lo va a disfrutar con Thomas, el amigo que le manejó las redes durante toda la estadía adentro. Un gesto bonito, casi de manual del buen participante.

  • La competencia fue entre las tres visitas de las finalistas: Titi Tcherkaski, Sebastián Almeida (Cola) y Tomás Riguera (Tomy).
  • Primera instancia: un ping pong de preguntas sobre las distintas temporadas del programa. Superaron Titi y Cola; Tomy quedó afuera.
  • Instancia final: una búsqueda de llaves que simulaba abrir la puerta de un hotel. Titi probó varias hasta dar con la número 67, la ganadora.
  • Según lo que ella misma comentó, el viaje a Bariloche lo hará acompañada por su amigo Thomas, que estuvo afuera manejando sus redes sociales durante toda la temporada.

Ahora la convivencia cambió de signo. Yipio Pintos, Sol Abraham, Charlotte Caniggia y Luana Fernández quedaron solas, representando grupos que durante meses se trataron con cordialidad distante, esa cortesía de ascensor que se usa cuando el que tenés al lado no es ni tu amigo ni tu enemigo, solamente tu compañero de edición. Sin visitas que oficien de almohadón emocional, la recta final promete menos soufflé y más pan con queso.

Vale la entrada, porque en apenas unos días la casa se reconfiguró entera. El miércoles se define el cuarto puesto. El jueves las finalistas ven los castings propios y los de sus excompañeros, un pequeño ejercicio de narcisismo grupal. Y el domingo hay una cena de gala con las que sigan en carrera, antes del cierre definitivo de la temporada. La pregunta del cierre, la que sobrevuela todo, ya la hice arriba y la repito acá abajo: con la salsa que se viene, ¿con quién se queda el título de la Generación Dorada? Yipio, Sol, Charlotte o Luana. Apunten nombres, que esto se acaba.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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