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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Roblox y los padres: lo que hace falta entender antes de decir que no

La divulgadora Julieta Schulkin sostiene que prohibir la plataforma sin comprender cómo funciona empuja a los chicos hacia otros espacios con los mismos riesgos. Claves de su economía interna, su lógica social y los controles de privacidad que recomienda revisar.

Por Cristian IbáñezÚltimo momento · · hace 58 min
Roblox y los padres: lo que hace falta entender antes de decir que no

Roblox cumplió veinte años y se mantiene como uno de los espacios digitales más concurridos por chicos y adolescentes. En la plataforma conviven más de seis millones de experiencias creadas por usuarios y empresas, y los menores no entran solo a jugar: también se encuentran, pasan el rato y, en muchos casos, reemplazan el espacio físico del barrio o la plaza. Esa distinción, advierte la periodista y divulgadora Julieta Schulkin, cambia por completo la manera en que las familias deberían pensarla.

Prohibir sin entender

Schulkin publicó una investigación completa sobre el funcionamiento de la plataforma. Su conclusión es que muchas familias tomaron decisiones, a favor o en contra, sin conocer de verdad cómo opera por dentro. Hubo una ola de familias que empezaron a prohibir Roblox y la sensación era que estábamos prohibiendo algo que no entendíamos bien, señaló. La advertencia es concreta: si un chico no puede usar Roblox, lo más probable es que migre a otra plataforma de diseño similar.

La economía interna de los Robux

Uno de los aspectos menos visibles para los adultos es la economía que sostiene la plataforma. Roblox tiene su propia moneda, los Robux, que se compran con dinero real. Con ellos se accede a elementos visuales para el avatar, mascotas virtuales y servidores privados. Se puede jugar sin gastar, pero quienes tienen Robux o acumulan muchas horas de juego acceden a beneficios que los demás no tienen. Schulkin lo describe como una reproducción de la estructura de clases sociales: igual que en la vida física, adentro del juego se nota quién invirtió dinero y quién no.

Una red social que se presenta como juego

Otro punto que las familias suelen pasar por alto es la dimensión social. Los usuarios pueden seguir a otros, tener seguidores y armar grupos de amigos. La plataforma recomienda juegos según lo que juegan los contactos de cada chico, lo que la convierte en un ecosistema con lógicas parecidas a las de las redes sociales, aunque sus responsables insistan en diferenciarla.

Riesgos reales y controles disponibles

Entre los riesgos más serios está el grooming: la posibilidad de que adultos contacten a menores dentro de la plataforma es real y documentada. Schulkin no propone el rechazo automático, sino la configuración activa. Las medidas básicas que recomienda son:

  • Ajustar los controles de privacidad desde la cuenta del menor.
  • Revisar quién puede chatear con el chico dentro de cada experiencia.
  • Habilitar las restricciones de contacto con desconocidos.
  • Acompañar el inicio de cada juego nuevo, revisando de qué se trata y con quién se interactúa.
  • Conversar de manera periódica sobre lo que ocurre adentro, sin abordarlo como un castigo.

La postura de Schulkin es técnica y apoyada en datos. La clave, según dijo, no es decidir por el chico, sino entender qué está usando, por qué le interesa y qué se puede configurar para reducir riesgos. Prohibir sin comprender, agregó, suele trasladar el problema a otro lugar con las mismas dificultades.

La nota se publicó en el marco del vigésimo aniversario de Roblox y se apoya en el trabajo de investigación de Schulkin. En desarrollo.

CI
Cristian IbáñezÚltimo momento

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