Remar entre flamencos y camalotes: una jornada de kayak en la laguna Setúbal
Desde Arroyo Leyes, la empresa familiar Setúbal Kayak's propone salidas cortas para principiantes y travesías de día completo por el Delta Superior, con almuerzo isleño y briefing de seguridad antes de cada aventura.
Estoy parada en la orilla de la laguna Setúbal y el aire me pega de frente con esa mezcla rara de río y bañado que tienen los espejos grandes del Litoral. El agua se ve rojiza, mansa, y del otro lado se adivina el puente colgante de Santa Fe como una hamaca colgada del cielo. Me ajusto el chaleco salvavidas, miro a los chicos que ya están metiendo los kayaks y pienso que este lugar, con sus 32 kilómetros cuadrados de superficie, tiene una geografía que pide ser vivida desde adentro, no solo mirada desde la costanera.
Para llegar hasta acá hay que manejar unos 25 kilómetros desde la ciudad de Santa Fe por la ruta provincial 1, con dirección a Arroyo Leyes. El tramo final es de ripio en algunos sectores, así que conviene ir con tiempo y preguntar en el pueblo por el acceso al predio de Setúbal Kayak's. Los valores rondan los 25 mil pesos por persona para la salida corta de dos horas, alrededor de 60 mil para la travesía completa con almuerzo incluido, y unos 18 mil para la experiencia en el lago artificial, aunque siempre conviene confirmar por WhatsApp porque la tarifa se actualiza con el dólar y la temporada.
Tres formatos para tres niveles de aventura
- Recorrido corto de dos horas por la costa urbana, con vista al puente colgante y a la ciudad de Santa Fe de fondo. Ideal para quienes se prueban por primera vez.
- Travesía larga de día completo por el Delta Superior, donde la laguna se fragmenta en cientos de cauces menores, zanjones con corriente fuerte y pasajes entre islas con playas de piedra y arena. Incluye almuerzo isleño con bondiola desmechada.
- Lago artificial de aguas calmas, formado por el refulado de tierra en barrios vecinos. Pensado para chicos, familias y palistas sin experiencia previa.
Carlos David Busaniche conduce la empresa junto a su familia y aclara que antes de cada salida se hace un briefing completo: características del recorrido, medidas de seguridad, equipamiento obligatorio y recomendaciones específicas. En tierra, el aviso principal pasa por las víboras y la fauna silvestre en los senderos. En el agua, los guías marcan dos riesgos concretos: las corrientes más intensas al ingresar a los ríos internos y los camalotes que a veces bloquean arroyos menores y obligan a rodear o caminar trechos por barrancas barrosas.
La fauna es parte del espectáculo en cualquiera de los formatos. Flamencos rosados, garzas, espátulas, chajás, patos y gallinetas aparecen casi siempre. El carpincho, que casi desapareció tras la bajante extraordinaria de la pandemia, vuelve a verse en la zona. En los campos de las islas pastan caballos y vacas de puesteros locales, y cuando llega el calor las alfombras de irupé en flor se vuelven el detalle que distingue la temporada. La laguna, que recibe agua de arroyos que bajan desde Brasil y toma el color rojizo del Bermejo, integra el Sistema Paraná con una salinidad particular que llega desde el Saladillo Dulce y el Saladillo Amargo.
La palabra del que sabe
“Para la travesía larga siempre recomiendo ir en grupos con buena condición física, porque hay trechos donde hay que bajarse del kayak y empujar entre el barro. Pero el premio es ese silencio de río adentro, cuando apagás los motores de la cabeza y solo queda el remo cortando el agua.”Carlos David Busaniche, guía de Setúbal Kayak's
Antes de irme le pregunto a Marta, la mujer de Carlos, que me vende empanadas en el quincho del predio, qué le diría a alguien que nunca remó en su vida. Se ríe y me dice, mirá, empezá por el lago artificial, metete al agua con los chicos y cuando le agarres la mano, animate a la salida corta del puente. Después no hay caso, te enganchás solo. Le creo. Mientras camino hacia el auto, los flamencos pasan en formación baja sobre la laguna y pienso que Marta tiene razón: hay lugares a los que uno entra de a poquito, pero termina volviendo entero.
