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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Platense se plantó en Santiago y se llevó un triunfo que arrancó cuesta abajo y terminó a los saltos

El Calamar venció 82 a 74 a Olímpico en el Vicente Rosales, con un último cuarto donde rompió el juego después de que el local se ilusionara con la remontada. Julián Morales (15) y Andrew Corum (20) fueron las figuras de un encuentro con final caliente en Santiago del Estero.

Por Martín NievaDeportes · · hace 48 min
Platense se plantó en Santiago y se llevó un triunfo que arrancó cuesta abajo y terminó a los saltos

Voy a ser directo: lo que se vio en el Vicente Rosales fue un partido de dos peleas distintas. En la primera, Platense le metió una mano en la cara a Olímpico y se fue 18-8 arriba en el primer chico, con Smaniotti manejando la pintura y los rebotes largos como si fueran propios. Después el local reaccionó, achicó, pasó al frente y hasta se dio el gusto de ilusionarse. Y entonces llegó la definición, esa que a mí, como hincha, me deja rascándome la cabeza pero con una sonrisa: el visitante se reordenó, volvió a pasar y cerró el juego con autoridad. Ganó Platense 82 a 74 en su debut en la Liga Nacional 2026/27, y no me vengan conque fue suerte.

10:00 del primer cuarto: la diferencia que marcó el arranque

Lo que me quedó grabado del primer cuarto fue la solidez con la que se paró el Calamar en defensa. Olímpico perdió la pelota una y otra vez, no pudo contener la segunda chance y Smaniotti fue una pesadilla debajo del aro. El parcial 18-8 no fue casualidad: fue el reflejo de un equipo que llegó a Santiago con la libreta clara y la concentración de un debutante que no quiere pasar vergüenza. Después, claro, la cosa cambió, porque esto es básquet y acá te pasa por arriba en un abrir y cerrar de ojos.

20:00 y el entretiempo: Olímpico reaccionó y se metió en partido

Lo de Leo Costa en el banco hay que reconocerlo: movió las piezas, metió a Jeremías Frontera para darle vértigo y vio cómo Andrew Corum se despachaba con una actuación monstruosa. Cinco triples en ocho intentos para el extranjero, que se cargó al equipo al hombro y le permitió a Olímpico llegar al descanso largo 39-34 abajo, con esa desventaja de diez puntos reducida a la mitad. Lucas Pérez, de vuelta en cancha, también aportó lo suyo en esa levantada que hizo soñar al público del Rosales.

30:00 y 36:00: la definición que inclinó la balanza

Tercer cuarto y el local hasta se puso un punto arriba. Pero ojo: este Platense no se descompone fácil. Apareció Grun con su presencia física, aparecieron las conversiones cerca del aro y el Calamar recuperó la ventaja para entrar al último período ganando 51-50, una diferencia mínima que no le aseguraba nada. Ahí, en los últimos diez minutos, se vio lo que a mí me parece la mayor enseñanza que dejó el juego: el visitante tuvo mayor efectividad, estiró la renta hasta los diez tantos y se dedicó a administrar. El 82-74 final no deja dudas: Platense justificó el viaje y Olímpico se quedó con la sensación de que tuvo servido el triunfo y lo dejó en la bandeja.

Las claves del juego, en lectura de autor

  • Smaniotti fue el patrón del primer cuarto y la referencia interior que Platense necesitaba para cortar el juego de Olímpico antes de que arrancara.
  • Andrew Corum respondió con 20 puntos y 5/8 en triples, pero su tarea quedó en el intento y no en el resultado: el local dependió demasiado de su mano caliente.
  • Julián Morales terminó con 15 tantos, 3 rebotes y 18 de valoración: números del clásico conductor, sobrio y sin estridencias, justo lo que pide un debut fuera de casa.
  • El banco de Platense mostró más variantes en el momento caliente: Grun y las conversiones en la pintura fueron la diferencia cuando el partido se puso trabado.

Como verán, lo de Platense no fue un accidente. Fue un equipo que se plantó en una cancha difícil, bancó la arremetida del local y se llevó un triunfazo para empezar la temporada. Olímpico, por su parte, tiene material para pelearla, pero va a tener que ajustar la defensa perimetral y el control de los rebotes si quiere que estas remontadas se transformen en victorias. Y ahora sí, como hago siempre, un dato para los memoriosos y una chicana para el que le toca: el último enfrentamiento entre estos dos equipos en Santiago del Estero se le había dado mejor al local, así que este triunfo del Calamar en el Vicente Rosales tiene un gustito especial. Olímpico, a no acostumbrarse: en casa también se puede perder. Nos vemos en la próxima.

MN

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