Peñarol aguanta a Gimnasia en el final y arranca su temporada 40 con el pecho inflado
El equipo de Ramella se impuso por 62 a 57 en el Polideportivo Islas Malvinas, con un cierre sostenido desde la defensa y un triple clave de Jaime que cortó una sequía larga desde el perímetro. Pérez Tapia, con 16 puntos, fue la principal vía de gol.
Empiezo por el final porque fue lo que mandó. Faltando cuatro minutos, Andrés Jaime clavó un triple que todavía me dura en la cabeza. Ese bombazo rompió una racha espantosa: Peñarol venía de acertar uno de 19 desde el perímetro y el partido se había puesto 55 a 49. Después, con la defensa haciendo el resto y dos libres de Iván Basualdo en el cierre, el 62 a 57 se hizo realidad. Ganó Peñarol, en su Polideportivo Islas Malvinas, ante el campeón defensor. Y lo hizo en una noche que no fue bonita, pero sí de las que se recuerdan en el vestuario.
5m 13s para el cierre: el triple que cambió la noche
Hasta ese momento, el local había vivido una pesadilla desde la línea de tres. Un solo acierto en 19 intentos es un número que normalmente te cuesta el partido. Pero el triple de Jaime, en el momento justo, le devolvió aire a un Polideportivo que se empezaba a preocupar. Porque Gimnasia, de la mano del campeón, no se había ido. Se había puesto a tres y buscaba el golpe. Sin embargo, la última secuencia volvió a ser de Peñarol, con la pelota en manos seguras y la visita sin respuestas en los últimos segundos.
Y mirá lo que son las cosas. En un partido que se decidió en los detalles, el que mejor los manejó fue el equipo de Leandro Ramella, que arrancó su temporada número 40 sin interrupciones en la Liga Nacional. Cuarenta campañas seguidas en la elite, muchachos. Eso no lo hace cualquiera. Y lo arrancó con un triunfo de esos que valen doble: ante el último campeón, en casa, sin sobrarle nada.
7m 45s del tercer cuarto: la diferencia que terminó siendo clave
El momento bisagra del partido hay que buscarlo en el tercer período. Hasta ahí, el trámite había sido palo y palo: Peñarol ganó el primero 17 a 14, Gimnasia pasó al frente en el segundo y el local recién recuperó la ventaja antes del descanso, al que se fueron 30 a 29. Pero en el tercer cuarto, en medio de un juego trabado y con muy poco gol, Peñarol construyó una racha de 14 a 6 que le permitió llegar al último descanso 44 a 35. Nueve puntos de diferencia que después serían oro puro, cuando la visita intentó volver.
Los nombres de la noche
- Agustín Pérez Tapia, el goleador del equipo, con 16 puntos y 4 rebotes. Fue la vía de gol más clara en un partido con poco gol en general.
- Andrés Jaime, cerebro y verdugo. Sumó 12 puntos y 8 asistencias, además del triple que cortó la sequía y le bajó la persiana al partido.
- Iván Basualdo, el que cerró con dos libres clave en el final. Puntos que valen doble cuando se tiran con esa presión.
En el resto de la fecha inaugural, también hubo festejo para Argentino de Junín, que en su cancha le ganó a Ferro Carril Oeste por 79 a 68, y para Instituto, que abrió su gira por Corrientes con un 81 a 73 sobre San Martín. Xavier Carreras fue el máximo anotador de ese encuentro, con 19 puntos.
El dato histórico y la chicana de siempre
Lo dije y lo repito: cuarenta temporadas seguidas en la Liga Nacional no es un dato menor. Es un club que se acostumbró a estar, a competir y a hacer sentir su localía. Mientras tanto, en Comodoro Rivadavia ya se estarán agarrando la cabeza, porque arrancar la defensa del título con una derrota en Mar del Plata duele, y mucho. Pero esa es otra historia. La de hoy la escribe Peñarol, que arrancó su temporada 40 como tiene que arrancarla: con el pecho inflado y la defensa respondiendo cuando más la necesitaba.
