Paredes pule la pelota a la orilla del Maracaná y Arruabarrena lo piensa hasta último momento
Boca define en Río si su capitán arriesga el isquiotibial o se guarda para la final. El Vasco manda en la serie, el Xeneize va por el golpe en tierra brasileña y el DT no despeja la única duda que vale.
El que tuvo, retuvo, y el que perdió, va a buscarlo. Boca Juniors se planta este miércoles en el Maracaná con la mochila cargada de la ida ante Vasco da Gama y con una pregunta que da vueltas por el vestuario como pelota picando en el área: ¿entra Leandro Paredes o no entra? El capitán se rompió el isquiotibial derecho hace once días, un desgarro de grado dos que en cualquier manual de kinesiología manda al jugador al freezer por tres semanas. Pero Leandro no es cualquier jugador y la semifinal no es cualquier partido, así que se subió al avión igual, se comió las horas de recuperación y ayer entrenó casi a la par del grupo en las instalaciones del Flamengo. Casi. Ese casi es el que hoy tiene en vilo al técnico Rodolfo Arruabarrena.
Minuto 25: el desgarro que cambió la serie
Paredes se lesionó en el encuentro ante Instituto, en un movimiento que dejó la pancha fría y el banco entero mudo. El parte médico fue crudo y el reloj de la recuperación, implacable: mínimo veinte días para volver a pisar una cancha sin riesgo. Sin embargo, el pibe apuró cada etapa, se encerró con el cuerpo médico y viajó con el plantel a Río de Janeiro. No para mirar, claro. Para intentar estar. Para que el técnico no tenga la excusa lista en caso de caer.
Minuto 90: la decisión de Arruabarrena
El Vasco mandó en la Bombonera y ahora pretende sentenciar la historia en su propia casa. Boca necesita ganar en los noventa o, al menos, forzar los penales para meterse en la final de la Copa Sudamericana. En ese escenario, Arruabarrena habló y, como buen técnico argentino, no dijo ni que sí ni que no. Lo justo para mantener la intriga hasta el último momento.
“Él quiere estar, pero hay un riesgo, ya veremos.”Rodolfo Arruabarrena
“Es Leandro.”Rodolfo Arruabarrena
Dos frases, las justas. La primera marca el aviso: si lo pone y se vuelve a romper, explota la cuestión física y se lleva puesto el futuro inmediato del club. La segunda, dicha con una sonrisa, resume todo: es Paredes, es el cinco, es el que se pone la franja, es el que se banca las críticas y las cargadas, es el que vuelve antes de tiempo porque entiende que un partido así no se mira por televisión.
Minuto 10: el planteo que se viene
Más allá del nombre propio, el director técnico marcó la cancha táctica. Boca no va a salir a comerse el Maracaná de entrada, va a leer el partido y buscar su momento. No se trata de especular, se trata de no regalarle la clasificación a un Vasco que ya le ganó la ida en La Boca y que en Río se hace gigante con su gente.
“Habrá momentos para defender, para atacar; no vamos a salir a volvernos locos de entrada. El mensaje es tratar de arrancar ganando.”Rodolfo Arruabarrena
Es lo que pide el escenario. Primero, asegurar el cero en el arco propio. Después, lastimar de contra con la velocidad y la jerarquía que tiene el plantel. Y, si la cosa se empantana, que aparezca el oficio. El del cinco, si está. El de los que quedan, si no está.
- Paredes arrastra un desgarro grado dos en el isquiotibial derecho desde hace once días y trabajó casi al ritmo del grupo en la práctica en tierras brasileñas.
- Arruabarrena confirmó que la formación titular se define sobre la hora y avisó que la prioridad es el beneficio colectivo del equipo.
- Boca necesita ganar en los noventa minutos o forzar la definición por penales para acceder a la final de la Copa Sudamericana.
- El Vasco da Gama manda en la serie tras imponerse en el partido de ida disputado en La Bombonera.
Minuto 120: el cierre que ya es clásico
Hay un dato histórico que no es menor para quienes guardan la camiseta: Boca jugó siete veces por copas internacionales en el Maracaná y nunca perdió en los mano a mano por eliminación directa. Cuatro victorias, tres empates, cero caídas. Una regularidad que asusta y que el Vasco, claro, intentará cortar esta noche. Mientras tanto, en el mundillo boquense se repite la misma plegaria con distinto tono: con Paredes, sin Paredes, lo que importa es que el diez se ponga la diez y que la mitad del mundo siga hablando en azul y oro.
