Paredes, otra vez roto: se pierde la semi con Vasco y queda en duda para el superclásico
El capitán de Boca sufrió un desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho a los 16 minutos de haber ingresado frente a Instituto en Córdoba. No jugará ninguno de los dos partidos ante el equipo brasileño y su regreso para el 1° de noviembre es una carrera contra el reloj. Es la sexta lesión del año, la quinta muscular.
A los 16 minutos de haber entrado, Leandro Paredes levantó la mano y le pidió el cambio a Rodolfo Arruabarrena. Se agarró la cara posterior del muslo derecho, la misma zona que ya le había explotado cuatro veces en lo que va del año. La imagen se repitió una noche más en Córdoba: el capitán de Boca volvió a quedar tendido en el banco, con cara de fastidio y la preocupación lógica de un jugador que no puede terminar un partido sin que el su cuerpo le juegue una mala pasada. Los estudios posteriores confirmaron lo que todos temían en el Mundo Boca: un desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho, con un piso de tres semanas de recuperación. Sin consuelo.
16 min: el pinchazo que lo sacó del partido contra Instituto
Paredes había ingresado en el segundo tiempo del 2-2 ante Instituto, reemplazó a Milton Delgado y apenas completó 16 minutos en cancha. Sintió el pinchazo, miró al banco y se sentó. El cuerpo técnico lo vio venir: Williams Alarcón fue el primero en entrar y ocupar el lugar que dejó vacante el cinco titular. Fue la primera respuesta de Arruabarrena, aunque no necesariamente la última. El técnico tiene dos candidatos más para cubrir la posición en los próximos partidos: Camilo Rey Domenech, ya recuperado de una molestia que lo tuvo a maltraer en Reserva y que conoce el puesto por haberlo reemplazado en partidos anteriores; y Tomás Belmonte, el reemplazante más frecuente.
Tres semanas: el reloj que ahora corre hasta el superclásico
El plazo mínimo de recuperación coincide, casi con precisión de reloj suizo, con la fecha del superclásico: el 1° de noviembre en la Bombonera. Tres semanas justas. Ni un día más, ni un día menos. Lo que significa que Paredes llegará con lo justo a la cita más importante del semestre si la evolución responde, y se perderá el partido completo si el isquiotibial le vuelve a dar un disgusto. Mientras tanto, ya tiene dos fechas marcadas con cruz en el calendario: la ida de la semifinal de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, sin su capitán; y la revancha en Brasil, también sin él. Existe la posibilidad de que viaje para acompañar al plantel, aunque sin participar. Un capitán de la tribuna, algo que en Boca siempre duele.
Seis lesiones en un año: el historial que nadie quiere repetir
- Abril: molestia en el isquiotibial derecho durante el superclásico en el Monumental.
- Mayo: nuevo pinchazo en el mismo lugar, justo antes del Mundial, lo que condicionó su preparación con la Selección.
- Mundial de Clubes: llegó a jugar con ese desgarro encima, no participó de los amistosos y recién sumó minutos ante Austria.
- Agosto: el isquiotibial izquierdo pasó a ser el problema, esta vez frente a Platense.
- Septiembre: repitió zona contra Vélez, por Copa Argentina.
- Octubre: el desgarro volvió al lado derecho, esta vez con grado 2 confirmado.
Mirando los números con el diario del lunes, Boca acumula en 2026 nueve partidos sin Paredes en cancha: cuatro victorias, cuatro empates y una sola derrota. La efectividad sin él es del 59 por ciento. Con él, del 60. Los guarismos son calcados, aunque la dinámica cambia: sin el cinco de selección, al equipo le cuesta otro tipo de cosas que no siempre aparecen en la estadística. La pelota parada, los pases entre líneas, la pausa. Todo eso que Paredes aporta aún con medio cuerpo sentido, lo pierde Boca en el momento más caliente del año.
Bonus track para el hincha de River
Y ya que estamos, un dato histórico del clásico para ir calentando el cañón: el último superclásico con Paredes lesionado en la Bombonera, en 2022, terminó con gol de Sebastián Villa y victoria 1-0 para Boca. Esta vez el capitán mira desde el banco o, con un poco de suerte y mucho kinesiólogo, desde la platea. Al hincha de River le digo, con todo respeto: vayan preparando el analgésico, porque el 1° de noviembre, con Paredes o sin Paredes, la Bombonera va a ser una caldera. Y como siempre, sufriendo.
