Mover el cuerpo también mueve la vida sexual: lo que dice una especialista en suelo pélvico
Desde la quebrada de Tafí del Valle, donde el aire trae ese perfume a menta y a tierra húmeda que tanto me gusta, les cuento una noticia que me llegó de esos temas que a uno le cuesta despegarse: el ejercicio físico y la vida sexual caminan de la mano, pero el exceso puede jugarnos en contra. La fisioterapeuta Erika Lydon, especialista en suelo pélvico, lo explica con una claridad que contagia.
Por dónde empezar, según la especialista
Lydon propone arrancar con algo simple, casi sin pensarlo: caminatas de 15 minutos que se puedan sostener en el tiempo. La idea, me parece, es no caer en la trampa del entusiasmo de enero que muere a los diez días. Elegir un movimiento que agrade, que sea posible, es la base para armar una rutina que después haga lo suyo en la salud y también en la intimidad.
Como referencia general para la mayoría de las personas, la especialista menciona las 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado por semana, o 75 minutos si la actividad es intensa, más dos jornadas de fuerza. Ojo con un dato: esa es una pauta de salud general, no un tratamiento para el bajo deseo ni una garantía de cambios en la libido. El estado emocional de cada uno cuenta, y mucho.
- Antes de sumar ejercicios específicos, conviene consultar a un profesional si hay dolor o preocupación por el desempeño sexual.
- Los ejercicios de Kegel pueden servir en algunos casos, pero también pueden sumar tensión si los músculos no se relajan bien.
- Entrenar de más, sin una alimentación adecuada ni descanso suficiente, puede terminar apagando el deseo.
Cómo ayuda el movimiento a la vida sexual
Acá viene lo que a mí me parece más interesante, y se lo resumo como me lo contó la propia Lydon. El trabajo aeróbico cuida el corazón y los vasos sanguíneos, y eso facilita que llegue sangre a los órganos sexuales. Ese flujo interviene en la erección y también puede sumar en la excitación y en la función sexual femenina.
El descanso y el estrés, mientras tanto, pesan más de lo que uno cree. La tensión sostenida puede apagar el interés, y el ejercicio, cuando está bien dosificado, ayuda a mejorar el ánimo y a relajarse. El entrenamiento de fuerza, agregó la profesional, puede colaborar con procesos vinculados a la energía, al estrés y al equilibrio hormonal.
Un punto que me parece clave y que a veces se olvida: los resultados llegan a tiempos distintos. Dormir mejor o sentirse menos estresado es de las primeras cosas que aparecen, antes que cualquier cambio más profundo en la vida sexual. Hay que tener paciencia, algo que a los argentinos nos cuesta bastante.
“Los ejercicios de Kegel pueden servir en algunos casos y aumentar la tensión en otros. Si los músculos permanecen contraídos o tienen dificultades para relajarse, las relaciones pueden volverse dolorosas.”Erika Lydon, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico
