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Mirtha sigue internada, Juana al mando y la mesaza que no se detiene

La conductora de 99 años permanece en el Mater Dei con un cuadro de neumopatía y evolución favorable. Mientras tanto, su nieta volvió a ponerse al frente del ciclo con un mensaje cálido en la apertura.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · 22 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Dicen que los reemplazos se miden en cómo sostenés la mesa cuando al dueño le duele el cuerpo. Y Juana Viale, otra vez, la sostuvo. Otro sábado al frente de La noche de Mirtha, mientras Mirtha Legrand sigue internada en el Sanatorio Mater Dei, a sus 99 años, con un cuadro compatible con neumopatía. La nieta abrió la emisión con una frase que es todo un gesto: "Otro sábado que estoy acá acompañándolos mientras la abuela se termina de recuperar".

Lo concreto: Mirtha había recibido el alta el domingo anterior, todavía no había vuelto a las grabaciones y el viernes por la tarde volvió al sanatorio. Menos de una semana afuera. El parte médico, firmado por el director médico Enrique Echagüe, dice que la evolución es favorable y que sigue con el tratamiento específico y los controles. Si no hay cambios, el próximo comunicado llega el miércoles. Nada de alarmismo, nada de misterio: lo justo y necesario, que es como a esta familia le gusta manejar las cosas.

Una internación que arrancó antes

El episodio anterior había empezado el 7 de septiembre, después de unos estudios de control por una bronquitis que llevaba una semana. En esa oportunidad, el sanatorio habló de un cuadro respiratorio bronquial y habitación común. El alta incluyó la indicación de seguir recuperándose en casa. Y así fue, hasta que el cuerpo dijo otra cosa.

  • Mirtha Legrand, de 99 años, sigue internada en el Sanatorio Mater Dei.
  • El parte médico indica evolución favorable y tratamiento en curso.
  • Juana Viale conduce el ciclo por segunda vez durante la ausencia de su abuela.
  • La conductora recibió la visita de familiares cercanos en el sanatorio.
  • La familia agradeció el cariño del público y pidió respeto por la privacidad.

Mientras tanto, en la pantalla, Juana repite el operativo. Ya lo había hecho en la internación de septiembre y volvió a hacerlo ahora. No improvisa: mantiene el tono, mantiene la marca, mantiene la mesa. Y eso, en un programa que lleva el nombre de la conductora más icónica de la televisión argentina, no es un dato menor. Es casi un acto de fe doméstica: la nieta ocupándose de que la rutina no se corte mientras la abuela pelea por volver.

Una pregunta que queda dando vueltas

¿Qué se valora de quien reemplaza a un conductor en una ausencia? Lo digo porque a veces se confunde sostener con simplemente aparecer. Sustentar un programa así implica algo más: leer el clima de la noche, elegir los invitados con tino, no convertir el reemplazo en un velorio ni en un show paralelo. Implica, sobre todo, no robarle el nombre a quien no está, sino cuidarlo hasta que vuelva.

“Otro sábado que estoy acá acompañándolos mientras la abuela se termina de recuperar.”Juana Viale, en la apertura de La noche de Mirtha

El parte es prudente, la familia agradece las muestras de cariño y pide respeto por la intimidad de Mirtha. Es lo que corresponde. Mientras tanto, la mesaza sigue: con su conductor original en una cama de hospital y su reemplazante natural al frente, haciendo lo que sabe hacer, con la simpleza de quien sabe que el mejor homenaje es no aflojar. Vale la entrada, porque no se trata de un número aislado sino de la repetición virtuosa de un oficio: el de estar cuando hace falta. Y en esa fila, hay alguien del equipo técnico que cada sábado acomoda las luces como si fueran para Mirtha, aunque conduzca Juana. A ese, vaya el elogio de esta vez.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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