Mark Hyman repasó los pilares cotidianos que, según su lectura, sostienen al sistema inmunológico
El médico de familia y fundador de The UltraWellness Center distinguió cuándo conviene mover el cuerpo con un resfrío leve y cuándo hace falta parar; también puso el foco en el sueño, la cocina casera y la vitamina D, con los límites del estudio que la vinculó a casos graves de COVID-19.
En una charla con la productora Emma Krebs, el médico de familia Mark Hyman trazó una diferencia práctica para los días en que aparece un cuadro leve: si los síntomas son menores, sugirió bajar la intensidad del entrenamiento habitual y reemplazarlo por una caminata o una rutina suave; cuando se trata de una gripe o de un malestar marcado, recomendó descansar y evitar el esfuerzo, en línea con la lógica clásica de no sumar carga a un organismo que ya está respondiendo a una infección.
Esa distinción fue parte de una explicación más amplia sobre cómo cuidar el sistema inmunológico en la vida diaria. Hyman, fundador de The UltraWellness Center, describió su función como la vigilancia permanente frente a distintas amenazas, y enumeró los factores que, a su criterio, pueden debilitarla: el descanso insuficiente, el estrés acumulado, el sedentarismo y los problemas intestinales.
Sueño, estrés y movimiento como base
La rutina propuesta por Hyman no dependió de una intervención aislada, sino de la combinación de varios, especialmente para la vida cotidiana. Pidió acostarse y levantarse en horarios regulares, mantener el ejercicio físico y abrir espacio para el manejo del estrés. Entre las prácticas que mencionó estuvieron la meditación, el yoga y los ejercicios de respiración, herramientas a las que suele recurrirse cuando el cuerpo acumula tensión.
Cocina casera, fibra y vitamina D
En la cocina, el especialista puso el acento en las preparaciones caseras y los ingredientes frescos. Resaltó las verduras de distintos colores, los alimentos fermentados y la fibra prebiótica, a la que describió como alimento para los microorganismos intestinales. En paralelo, advirtió sobre una alimentación con grandes cantidades de dulces y productos procesados, que en la literatura nutricional aparece asociada a respuestas inflamatorias de mayor duración.
La vitamina D tuvo su propio tramo en la conversación. Hyman insistió en la importancia de conocer los niveles en sangre antes de tomar decisiones, porque las cantidades necesarias pueden variar de una persona a otra y, en muchos casos, se cubren con la exposición solar y la dieta sin necesidad de recurrir a comprimidos. El trabajo citado sobre su relación con el COVID-19 fue publicado en 2022 y se basó en registros de Clalit Health Services, en Israel.
Esa investigación encontró que los valores inferiores a 30 nanomoles por litro se asociaban con una mayor probabilidad de enfermedad grave. Sin embargo, el estudio no demostró que el déficit fuera la causa ni evaluó si los suplementos prevenían internaciones o muertes, una aclaración clave a la hora de tomar decisiones clínicas. Durante la entrevista, Hyman también enumeró suplementos y preparaciones que utiliza personalmente, y aclaró que algunas de esas intervenciones no estaban listas para recomendarse de manera general, lo que permite separar sus costumbres individuales de cualquier pauta amplia para un público masivo.
