Los primeros 90 días con antipsicóticos: la ventana donde se cocina el riesgo metabólico
Un estudio con casi 97.000 pacientes en Inglaterra identificó que el azúcar en sangre y el peso se disparan a gran velocidad en el arranque del tratamiento con fármacos de segunda generación. Los especialistas recomiendan medir peso y glucosa antes de empezar la medicación y volver a hacerlo en los primeros meses.
Cuando me acerqué a la mesa donde un psiquiatra amigo atendía consultas en una feria de salud del barrio de Once, lo encontré con una planilla en la mano y cara de preocupado: "Mirá, lo que me pasa cada vez más seguido es que la gente empieza con la medicación y nadie le controla el peso ni el azúcar hasta que ya es tarde". Esa frase, dicho sea de paso, me quedó dando vueltas mientras leía el trabajo que acaba de publicar The Lancet Psychiatry. Porque lo que ese médico de mostrador me contaba con tono confesional es exactamente lo que viene a confirmar un estudio con cerca de 97.000 adultos en Inglaterra que empezaron un tratamiento con antipsicóticos de segunda generación entre 2000 y 2023.
La investigación pone el foco en algo que hasta ahora se intuía pero no estaba medido con tanta precisión: los primeros tres meses de tratamiento son el momento donde el cuerpo empieza a cambiar de manera más acelerada, y donde se cocina buena parte del riesgo metabólico que después puede terminar en diabetes tipo 2, en aumento marcado de peso o en ambos problemas juntos.
Qué midieron y qué encontraron
Los investigadores compararon cómo evolucionaban el nivel de azúcar en sangre y el peso corporal antes y después de iniciar la medicación, y la diferencia fue enorme. En los primeros 90 días, el azúcar subió alrededor de 14 veces más rápido que en el período previo al tratamiento, mientras que el peso lo hizo unas 9 veces más rápido. Es decir: el arranque del tratamiento no es un prólogo tibio, sino un capítulo bisagra donde los indicadores se mueven a una velocidad muy distinta a la que venían moviéndose.
La olanzapina, la más pesada del grupo
Dentro de los cuatro fármacos analizados (olanzapina, quetiapina, risperidona y aripiprazol), la olanzapina fue la que mostró los cambios más pronunciados. En los primeros 90 días, el azúcar en sangre creció alrededor de 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido en quienes recibieron ese medicamento. No significa que el resto esté libre de riesgo, pero sí que hay diferencias claras entre una droga y otra, algo que los médicos suelen tener en cuenta a la hora de elegir pero que no siempre se traduce en controles más estrictos.
- El azúcar en sangre creció unas 14 veces más rápido en los primeros 90 días de tratamiento que antes de empezarlo.
- El peso corporal subió unas 9 veces más rápido en ese mismo período inicial.
- La olanzapina fue el fármaco con cambios más marcados: azúcar 50 veces más rápido y peso 10 veces más rápido.
- Las personas con prediabetes previa desarrollaron diabetes tipo 2 en el 19% de los casos a los dos años, frente al 3% de quienes tenían glucosa normal.
- Las mujeres mostraron un salto más acelerado: su azúcar subió unas 24 veces más rápido, contra unas 10 veces en los hombres.
Quiénes son los más vulnerables
El riesgo, además, no se reparte de manera pareja. Las personas que ya tenían prediabetes cuando arrancaron con el antipsicótico desarrollaron diabetes tipo 2 en el 19% de los casos dentro de los dos años siguientes, contra apenas el 3% de quienes partían con niveles normales de glucosa. Es una diferencia de más de seis veces, y deja una enseñanza bastante directa: quien ya viene con el azúcar un poco alta es quien más tiene que cuidarse en ese arranque. También apareció un patrón por sexo: las mujeres mostraron cambios más veloces en el azúcar en sangre (unas 24 veces más rápido) que los hombres (unas 10 veces), un dato que la investigación pone sobre la mesa y que seguramente va a generar nuevas líneas de trabajo.
“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en cuenta, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London
Bazo-Alvarez, que es el investigador principal del trabajo, insistió en que la detección temprana es la herramienta más concreta que tienen los equipos de salud para evitar que esos cambios se consoliden. "Al verificar de manera temprana, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante", señaló. La idea de fondo es bastante simple: si uno sabe que el cuerpo va a reaccionar fuerte en las primeras semanas, lo razonable es medir antes de empezar y volver a medir a los pocos meses, en vez de esperar a los controles de rutina que suelen hacerse mucho más adelante.
El trabajo se publicó el 14 de octubre en The Lancet Psychiatry y se construyó a partir de datos del sistema de salud británico, lo que le da un volumen estadístico poco habitual para este tipo de investigaciones. Para quienes toman estos medicamentos o los indican a diario, el mensaje práctico que deja es claro y bastante operativo: antes de la primera pastilla hay que pesar al paciente y sacarle un análisis de glucosa; a los tres meses, hay que repetir. Esos dos controles, que parecen una minucia administrativa, son los que pueden marcar la diferencia entre un tratamiento bien llevado y un problema serio a futuro.
Cuando volví a pasar por la feria, el psiquiatra del principio ya estaba guardando la planilla y despidiendo al último paciente. Le conté lo del estudio y me dijo, mientras apagaba la garrafa del termos: "Eso es lo que yo vengo diciendo hace años, pero ahora por suerte lo tengo escrito". Y se fue caminando con la mochila al hombro, convencido de que a partir de octubre tiene una herramienta nueva para discutir con cada colega que todavía cree que el control metabólico puede esperar.
