Laprovíttola se desquitó de Barcelona y le dio la Supercopa a Joventut con una noche para la historia
El base argentino brilló en Badalona con 31 puntos y nueve triples, se consagró campeón frente a su ex club y se quedó con el MVP en su vuelta a casa.
El primer triple de la final cayó a los cuatro minutos y ya dejó una señal clara: Nicolás Laprovíttola estaba encendido. Ese fue el arranque de una noche que terminó con 31 puntos, siete asistencias y nueve conversiones desde detrás de la línea en el 101-87 de Joventut sobre Barcelona, el título de la Supercopa Endesa y el premio al mejor jugador del torneo en su regreso al club de Badalona.
El base argentino cerró la final como máximo anotador del partido y referente absoluto de un Joventut que volvió a gritar campeón después de siete años. Su producción fue de manual: nueve de trece triples, seis rebotes y una conducción que manejó los tiempos del juego cuando Barcelona intentó acercarse en el tercer cuarto.
A los 32 minutos, la firma del MVP
Con poco más de media hora de juego, Laprovíttola ya había superado la plusmarca de seis triples que Pablo Prigioni ostentaba desde 2008 para un partido de la Supercopa. Su noveno festejo llegó con la certeza del que sabe que está haciendo historia: bandeja, pausa, paso atrás y triple. Simple, letal.
“Era misión imposible defenderlo”Aleksander Sekulic, entrenador de Barcelona
El técnico montenegrino fue directo al pasar por la zona mixta: reconoció que prepararon al base y aun así no pudieron frenarlo. La frase sonó a rendición y también a elogio, porque detrás estaba la lectura de que la motivación extra llegó por el cruce ante su ex equipo. Cinco temporadas en el Palau, un despido en silencio y un regreso por la puerta grande al club que lo vio crecer.
La felicidad del argentino se notó en cada palabra. Había sido su primera consagración en su vuelta a Badalona después de siete años. Y se dio, justamente, contra el Barcelona que en julio le comunicó que no le renovaba el vínculo.
Lo que viene para Laprovíttola en Joventut
- Manejo de ritmo: siete asistencias en la final confirman que Joventut ya tiene un base conductor para toda la temporada.
- Aporte ofensivo: 31 puntos con nueve de trece triples marcan una versión de élite desde el perímetro.
- Lectura del juego: experiencia de cinco años en la Liga Endesa y la Euroliga con Barcelona lo posicionan como líder táctico del plantel.
- Vínculo emocional: el regreso a Badalona y el título inmediato generan un efecto anímico fuerte en el grupo.
- Récord sostenido: sus 58 puntos y 14 triples en el torneo lo dejaron como máximo anotador histórico de la Supercopa, un registro que presiona hacia arriba.
Hay algo que este partido deja flotando en el aire del Palau y que a los lectores argentinos les va a gustar: dos bases nacionales en la discusión de los mejores triplistas de la Supercopa. Prigioni había puesto la vara en 2008 y durante dieciséis años nadie la había tocado. Hasta que apareció Nico en Badalona, con la camiseta verde, y la levantó de un saque. Para Barcelona, el consuelo es ninguno: perdieron la final, el MVP y, encima, la chance de cortar el regreso de su ex figura. Cuestión de entender que en el básquet, como en la vida, las despedidas mal cerradas siempre vuelven en triple.
