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Viernes, 9 de octubre de 2026
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La infancia antártica de Natalia López: de la Base Esperanza a la radio

A los 12 años, la periodista y locutora pasó una invernada en la Base Esperanza junto a su familia. En su primer libro reconstruye la vida cotidiana con otros chicos, el accidente en el hielo y el despertar de su vocación por la radio.

Por Antonella AssadEconomía · · hace 1 h
La infancia antártica de Natalia López: de la Base Esperanza a la radio

En 1996, según datos del material de base, Natalia López tenía doce años y formó parte de la invernada en la Base Esperanza, donde permaneció un año junto a sus padres y hermanos en una experiencia que la marcó para siempre. Tres décadas más tarde, la periodista y locutora decidió trasladar esos recuerdos a las páginas de Una casa en el fin del mundo, su primer libro, en el que reconstruye la vida familiar y comunitaria en una de las bases antárticas habitadas de manera permanente por familias.

Vamos a los números de aquella dotación: los chicos y chicas que pasaron el invierno compartieron sus tiempos libres en el casino de la base, un espacio con metegol, mesa de pool y equipos para escuchar música. También realizaban caminatas por los alrededores, siempre con una radio encima para mantenerse comunicados con los adultos. El entorno imponía cuidados específicos asociados al clima y al estado del hielo.

Un accidente que pudo terminar mal

López recordó que, desde el arribo a la base, recibieron indicaciones para reconocer los riesgos del terreno. Sin embargo, durante una salida con otros chicos, el hielo cedió bajo sus pies y cayó al agua de deshielo. Quedó sostenida con las manos y los brazos hasta que su hermana se agachó para ayudarla a salir. Tras el episodio, un adolescente dio aviso a la base y el grupo caminó unos tres kilómetros de regreso, mientras los adultos salían a buscarlos. Al llegar, la asistieron con una ducha caliente para que recuperara temperatura y, según contó la propia López, sus padres también la retaron por lo ocurrido.

La austeridad del continente y la vocación por la radio

La convivencia en la Antártida le dejó, de acuerdo con su relato, una mirada particular sobre las necesidades cotidianas. Como señaló la autora, en la base se llevaba lo indispensable y los objetos disponibles cobraban otro valor. Cerca del final de la estadía, según se desprende de la fuente, intercambiaron cucharitas argentinas por manzanas con pasajeros de un buque turístico alemán.

La experiencia también influyó en su futuro profesional. Su madre trabajaba como locutora en la filial de Radio Nacional de la Base Esperanza y ese contacto, indicó López, despertó su interés por la radio. Más adelante estudió periodismo y locución, realizó una tesis documental sobre la Antártida y regresó al continente en cuatro oportunidades, siempre con la misma fascinación que manifestó de niña.

  • En 1996, Natalia López tenía doce años e integró la invernada en la Base Esperanza junto a su familia.
  • El casino de la base funcionaba como punto de encuentro para los chicos, con pool, metegol y equipos de música.
  • Durante una caminata, el hielo cedió y cayó al agua de deshielo; fue rescatada por su hermana y asistida con una ducha caliente al regresar.
  • Intercambiaron cucharitas argentinas por manzanas con pasajeros de un buque turístico alemán, según el relato de la autora.
  • El contacto con Radio Nacional de la Base Esperanza, donde trabajaba su madre, marcó el inicio de su vocación por la locución y el periodismo.
AA

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