La hipótesis del amor y la curiosa trigonometría entre una bióloga, un profesor gruñón y una saga galáctica
Prime Video estrena la adaptación de la novela de Ali Hazelwood con Lili Reinhart y Tom Bateman, una comedia romántica que esconde un recorrido insólito: empezó como fan fiction de Star Wars, se publicó como libro y ahora llega a la pantalla con guiños a John Williams.
Acá hay una película que nació del cruce más improbable del universo: una fan fiction de Rey y Kylo Ren que alguien convirtió en novela, que otra persona transformó en comedia romántica y que ahora desembarca en Prime Video con una bióloga estresada, un profesor con cara de pocos amigos y la música de John Williams sonando de fondo, como si la Fuerza también estuviera pendiente del amor.
La hipótesis del amor, disponible en la plataforma, adapta el libro de Ali Hazelwood y tiene a Lili Reinhart como Olive Smith, una estudiante de doctorado en biología que arma una mentira piadosa para evitar que su mejor amiga salga con el chico que a ella le gusta. El plan es sencillo: si aparece emparejada con alguien, nadie la mira con cara de soltera disponible. Hasta ahí, papelón clásico de campus universitario.
El problema es con quién elige fingir. Adam Carlsen, interpretado por Tom Bateman, es el tipo de profesor que firma las cartas como Doctor Malvado. Métodos exigentes, fama de intimidar estudiantes y una reputación que lo precede en cada pasillo. Olive lo cita para su numerito y el acuerdo, claro, se les va de las manos con la velocidad de una tesis corregida a las tres de la mañana.
De la galaxia de Disney a la mesada del laboratorio
Antes de ser Olive y Adam, los protagonistas fueron Rey y Kylo Ren. El texto original de Hazelwood circuló como ficción de fans inspirada en la trilogía de Star Wars que Disney produjo entre 2015 y 2019. Cuando la autora decidió publicar el relato, cambió los nombres y lo reubicó en el mundo académico, pero dejó un rastro: bautizó al interés amoroso como Adam Carlsen, en un guiño evidente a Adam Driver, el actor que dio vida a Kylo Ren.
La película, dirigida por Claire Scanlon —responsable también de Cómo deshacerte de tu jefe—, conserva esa genealogía en la banda sonora. En al menos dos momentos se escucha el tema del villano compuesto por John Williams. Es la forma que tiene la adaptación de recordar su ADN inesperado, como un pariente galáctico que aparece cada tanto en la foto familiar.
- Olive Smith, la bióloga que miente para cuidar a su amiga y termina cuidándose a sí misma.
- Adam Carlsen, el profesor con apodo de villano y métodos que intimidan a medio departamento.
- Un acuerdo con fecha de vencimiento que se comporta como cualquier contrato: se rompe.
- El eco de Star Wars en los nombres y en la música, porque nunca se termina de cortar del todo con el primer amor.
- La dirección de Claire Scanlon, habituada a las comedias con enredos Office por medio.
¿Vale la entrada? Vale la mitad, pero sirve perfecto para una noche de sillón, manta y streaming. Funciona como comedia romántica sin más vueltas, y como souvenir raro de una época en la que las historias se cruzan entre plataformas, fandoms y géneros hasta dar con combinaciones que nadie vio venir. Un elogio merecido, aunque nadie lo pidió, para ese equipo de sonido que se animó a meter a Kylo Ren sin pedir permiso: gracias por recordarnos que hasta las comedias románticas más convencionales pueden esconder una nave nodriza en el placard.
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