John Woo vuelve a las pantallas: tres Joyas restauradas del cine de acción que el tiempo no perdonó ni Hollywood pudo igualar
El asesino, Una bala en la cabeza y Hervidero, las películas que Chow Yun-Fat y Tony Leung le regalaron al género antes de que Woo se cruzara el Pacífico, llegan remasterizadas a las plataformas locales.
Hay gente que descubre a los genios cuando ya están en el Olimpo, con premio Oscar y alfombra roja. Otros tenemos la suerte de cruzarnos con ellos cuando todavía sudaban en un estudio de Hong Kong, con presupuesto miserable y balas de fogueo. John Woo es de los segundos. Y esta semana, tres de sus películas hongkonesas más calientes vuelven a estar disponibles en streaming, restauradas como merecen, para que uno pueda volver a verlas —o descubrirlas— sin la culpa de estar pirateando un VHS.
La trilogía que cambió el cine de acción para siempre
Entre 1989 y 1992, antes de que Hollywood le abriera la puerta con Muerte blanca, Woo filmó las tres obras que condensan todo lo que lo hizo grande: balaceras coreografiadas como musicales, cámara lenta que parece oración, y un melodrama tan encima que termina doliendo. El asesino, Una bala en la cabeza y Hervidero son, juntas, la clase de cine que después uno busca en todas partes y nunca más encuentra.
- El asesino (Dip huet seung hun): Chow Yun-Fat como sicario con dilemas morales y palomas volando en el clímax. Disponible en Filmin, Movistar Plus y gratis en Plex.
- Una bala en la cabeza (Die xue jie tou): Tony Leung en la guerra de Vietnam, épica, denuncia y amistad rota. En Movistar Plus y en Plex sin cargo.
- Hervidero (Lashou shentan): Chow Yun-Fat y Tony Leung juntos, un policía que toca clarinete para no volverse loco. En Filmin y Movistar Plus.
Ver estas tres películas en fila es entender por qué Hollywood contrató a Woo y por qué, a la vez, nunca lo dejó ser Woo del todo. Cara a cara y Misión imposible 2 son buenos entretenimientos, sí. Pero les falta esa violencia que duele, esa cámara lenta que parece un rezo, ese humor negro que sólo sale cuando filmás con libertad y sin un comité deー mirándote por encima del hombro. Acá, en cambio, todo es exceso bien administrado.
Vale la entrada. Es más: vale la suscripción entera. Y si alguien todavía duda, que mire el clímax de El asesino, con las palomas y el traje blanco de Chow Yun-Fat, y me diga si eso no le eriza la piel. Yo, mientras tanto, voy a volver a poner Hervidero esta noche. Porque hay directores a los que uno les agradece en silencio cada vez que los descubre de nuevo, y John Woo es de esos que merecen el aplauso cuando todavía quedan salas donde ponerles la butaca.
