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Lunes, 5 de octubre de 2026
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Independiente cerró el grupo con derrota, pero ya tenía los boletos en el bolsillo

Cayó ante Mogi Basquete en el Gigante de la Ruta 9 y terminó el Grupo A con dos victorias y una caída. Ahora se enfoca en la Liga Nacional, donde debutará el 8 de octubre frente a Ferro.

Por Martín NievaDeportes · · hace 2 h
Independiente cerró el grupo con derrota, pero ya tenía los boletos en el bolsillo

A los 39 minutos del primer cuarto, cuando el partido ya estaba roto, Agustín Pautasso se sacó la mufa y clavó el primer triple de Independiente. Fue casi un suspiro: llevaba casi siete minutos sin anotar, y Mogi Basquete ya le había sacado una diferencia que el resto del partido se encargó de estirar. El Gigante de la Ruta 9 se fue a dormir con esa imagen: la del brasileño festejando un 19-8 que sonaba a sentencia.

Minuto a minuto, el dominio fue brasileño

Lo que se vio en Oliva fue un equipo argentino que llegó al cierre del Grupo A de la Liga Sudamericana con la clasificación a cuartos de final en el bolsillo. Eso hay que remarcarlo: Independiente ya estaba adentro antes de que la pelota empezara a picar. Las dos victorias iniciales le habían dado el pasaje, y la caída ante los brasileños no le quitó nada. Pero tampoco se puede tapar lo que pasó adentro de la cancha.

Mogi Basquete, de visitante, se plantó con una defensa dura, inteligente, que le sacó a Independiente cualquier tiro cómodo. El uno de veinte en triples duele, y mucho. El 36 por ciento en dobles también. Pero más allá de los números, lo que quedó claro es que cuando al equipo de Martín González le sacan el gol, no encuentra vías para reaccionar. Y eso es un llamado de atención importante pensando en lo que viene.

El primer tiempo, una pesadilla

Porque cuando uno mira el entretiempo, el panorama fue más oscuro todavía. 42 a 24 para los brasileños, con Independiente totalmente fuera del partido. El segundo tiempo fue apenas un trámite: Mogi manejó la diferencia, la administración fue inteligente, y al equipo de Oliva le quedó poco más que la bronca interna y la cabeza puesta en lo que viene.

  • La efectividad desde tres puntos fue bajísima: apenas uno de veinte intentos. Un porcentaje que en la Liga Nacional lo lleva a uno a perder partidos solos.
  • La racha sin anotar de casi siete minutos en el primer cuarto dejó en evidencia la falta de variantes ofensivas cuando la defensa rival aprieta.
  • La dependencia de algunos jugadores para generar juego quedó al descubierto: cuando Pautasso recién pudo anotar a los 39 minutos, ya era tarde.
  • El regreso a la Liga Nacional, el 8 de octubre frente a Ferro, será el primer examen real para ver si esto se corrige.

Como dice el Martín González, ahora la cabeza va a estar puesta en otro torneo. Pero la Liga Nacional no perdona, y Ferro, en el debut, suele ser un rival de cuidado. Ahí se va a ver si la autocrítica sirve para algo.

MN

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