Fe, reguetón y un campamento donde Dios se aparece en chancletas
El debut cinematográfico de Los Javis llega a la pantalla con cinco nominaciones a los Goya, un elenco femenino que se devora la pantalla y una historia sobre crecer sin pedir permiso.
Vayan preparándose porque el cartel de este musical tiene más dobleces que las sábanas de un convento un domingo a la tarde. 'La llamada' es la ópera prima de Javier Calvo y Javier Ambrossi, más conocidos como Los Javis, y el debut tiene más encanto que varios veteranos con tres largometrajes encima. Digamos que la entrada, en mi escala personal, vale la entrada completa: se come, se ríe y se sale tarareando.
La historia arranca donde nadie espera: un campamento cristiano en Segovia. Allí, María y Susana -sí, dos pibas con más dudas que dogmas- forman el grupo Suma Latina y ensayan reguetón mientras las monjas miran para otro lado. Macarena García y Anna Castillo les ponen cuerpo y cara a estas adolescentes que, entre cánticos y escapadas, empiezan a preguntarse si el plan divino incluye sus propios deseos.
Dios, la fe y un espejo donde canta Presuntos Implicados
Lo más jugoso del filme es que la crisis no se queda en las jóvenes. Las adultas también revientan. La hermana Milagros, a quien Belén Cuesta compone con una mezcla de desfachatez y dulzura, se saca el hábito, se pone su ropa de calle y se canta temas de Presentos Implicados frente al espejo como si fuera un confesionario con luces de neón. La hermana Bernarda, en cambio, es la guardiana de la regla, la que sostiene el orden con las dos manos y, por eso mismo, termina siendo la más conmovedora cuando las reglas empiezan a resbalarle.
- María y Susana, Suma Latina, quieren hacer reguetón en un campamento que claramente no las esperaba.
- La hermana Milagros se saca el hábito y se canta Presuntos Implicados como quien reza pero más fuerte.
- La hermana Bernarda, la más cumplidora, termina siendo la más humana de todas.
- La película cosechó cinco candidaturas a los Goya de 2018 y se llevó el de mejor canción original gracias a Leiva.
Antes de ser película, la historia fue un musical chico, de esos que nacen sin hacer ruido. Calvo y Ambrossi lo escribieron y lo subieron al Teatro Lara de Madrid en 2013, con la idea de hacer solo ocho funciones. La respuesta del público fue tan elocuente que las funciones se estiraron y la idea terminó viajando a la pantalla. Ese recorrido, del escenario off al estreno cinematográfico, es parte del encanto de esta propuesta: se nota que fue creciendo a la vista de todos, como esos árboles que parecen tener público.
La película recibió cinco nominaciones a los premios Goya de 2018 y se quedó con el de mejor canción original por el tema compuesto por Leiva. Pero más allá de los números, lo que sostiene a 'La llamada' es su mirada: una cámara piadosa con sus personajes, que no se ríe de la fe sino de los mandatos, y que entiende que crecer es, en buena medida, discutir con lo que nos dejaron dicho. Humor, música y preguntas incómodas bien servidas. Ahora, como siempre, me guardo un elogio para alguien que nadie nombra: a quien escribió los diálogos de la hermana Milagros en el espejo, que no figura en los créditos pero merece un monumento, aunque sea de yeso.
