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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El perfil que sostuvo a todos llega a los 60 con la agenda vacía: qué dice la psicología clínica sobre la soledad adquirida

Terapeutas y estudios sobre dinámica de grupos describen a personas altamente funcionales que, al cambiar de etapa, descubren que sus vínculos dependían de lo que aportaban y no del ida y vuelta. Un fenómeno que se trabaja mejor cuanto antes se identifica.

Por Antonella AssadEconomía · · hace 1 h
El perfil que sostuvo a todos llega a los 60 con la agenda vacía: qué dice la psicología clínica sobre la soledad adquirida

Antonella Assad, Economía — Llegar a los 60 años sin un círculo íntimo de contención no responde, en la mayoría de los casos, a una falta de habilidades sociales. Según la psicología clínica, existe un perfil paradójico que recorre el camino inverso: personas competentes, activas y comprometidas que durante décadas funcionaron como el pilar de sus familias, trabajos y comunidades, y que al cambiar de etapa descubren que buena parte de su red estaba sostenida por lo que ellas ofrecían, no por un lazo recíproco. Lo que parecía un capital social sólido se revela, entonces, como una construcción endeble cuando deja de haber crisis que resolver.

Un rol que se vuelve identidad

Los profesionales consultados describen este patrón con una denominación específica: cuidado compulsivo. Quien lo ejerce construye buena parte de su imagen personal alrededor de la fortaleza, la disponibilidad permanente y la capacidad de escuchar, mediar y resolver. Escucha y aconseja con frecuencia, pero rara vez recibe la misma atención de vuelta. Con el paso de los años, el entorno interioriza la asimetría: la persona fuerte no necesita ayuda, simplemente está ahí para brindarla.

"El mecanismo se vuelve visible cuando cambian las circunstancias", explican los especialistas. Una salida del mercado laboral, una viudez, un divorcio o una mudanza exponen que muchos de los vínculos dependían de la utilidad funcional: el acceso a determinada experiencia, a contactos profesionales o a la capacidad de gestión que esa persona concentraba. Al desaparecer el servicio, la red se adelgaza y la agenda, que solía llenarse sola, pasa a tener huecos cada vez más extendidos.

Vamos a los números y a la evidencia

Investigaciones sobre dinámica de grupos humanos, entre ellas las desarrolladas por equipos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, confirman que los lazos construidos casi exclusivamente sobre la función tienden a debilitarse cuando el contexto cambia. La reciprocidad, en cambio, aparece en esos mismos estudios como el factor que sostiene los vínculos a lo largo del tiempo, incluso frente a transiciones como la jubilación, un cambio de ciudad o la pérdida del empleo.

“Los vínculos que sobreviven a los cambios de etapa son los que se construyen sobre el ida y vuelta, no los que descansan en lo que una sola de las partes aporta.”Psicología clínica, estudios sobre dinámica de grupos

Por qué pedir ayuda resulta tan difícil

Hay un obstáculo adicional que la consulta privada registra con frecuencia: la dificultad para pedir apoyo. Quienes ejercieron el rol de cuidadores durante años asocian ese pedido con una amenaza a la propia imagen. Mostrar vulnerabilidad les resulta incómodo porque contradice la fachada pública que construyeron, y esa incomodidad los lleva a atravesar sus propias crisis en soledad, aun cuando tienen personas físicamente cerca.

El entorno, mientras tanto, aprendió a no molestarlas. La psicóloga a cargo del área de adultos mayores en un centro de salud porteño lo resume de manera directa: "Se acostumbraron a que esa persona siempre dé, y nadie la llama para preguntar cómo está". La frase condensa, a juicio de los profesionales, el costado menos visible de un rol que la sociedad suele-premiar.

Qué se puede hacer antes de llegar a esa encrucijada

  • Comunicar las necesidades propias sin esperar que el entorno las adivine: la reciprocidad se habilita de manera explícita, no se sobreentiende.
  • Revisar qué vínculos se sostienen por la utilidad que uno aporta y cuáles por un genuino intercambio afectivo, para fortalecer los segundos y redefinir los primeros.
  • Trabajar el patrón en consulta psicológica antes de la jubilación o de cualquier cambio de etapa, cuando todavía hay tiempo de reorganizar la red social.
  • Aceptar que pedir ayuda no contradice la fortaleza: en la lectura de los terapeutas, requiere tanta o más coraje que sostener a los demás durante décadas.
AA

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