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Sábado, 3 de octubre de 2026
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El Gordis se instala en Palermo con su propia hamburguesería: qué se come y cuánto sale

Federico Perales dejó las reseñas y abrió un local en la esquina de El Salvador y Fitz Roy, con smash burgers desde $16.000, una opción de pollo y un sistema de pedido por pantalla que ya mueve 3.000 hamburguesas por jornada.

Por Gabriela ChaileTafí del Valle y turismo · · hace 1 h
El Gordis se instala en Palermo con su propia hamburguesería: qué se come y cuánto sale

Acá me siento en la vereda de El Salvador y Fitz Roy, en pleno Palermo, con ese runrún porteño de siempre: autos, mochilas, un árbol que tapa el sol justo cuando me quiero sentar. En esa esquina, donde antes había otro comercio, ahora brilla un cartel que ya se hizo conocido en redes: Gordis Burger, la primera hamburguesería física de Federico Perales, el creador de contenido que durante tres años se ganó el apodo de El Gordis probando y reseñando hamburguesas por todo el país.

Te lo cuento caminando: el local es chico, moderno, con barra alta y algunas mesas para sentarse a comer. La movida es simple, o al menos eso parece a primera vista. Vos entrás, mirás una pantalla táctil, elegís tu hamburguesa, pagás con tarjeta o billetera virtual y te la entregan en el momento. Si preferís el método tradicional, también está la caja, con la fila de rigor. Lo que no hay, por ahora, en este punto, es delivery propio desde el local: Perales aclara que la operación de entregas se maneja desde una cocina aparte.

La carta, en pesos y sin vueltas

La propuesta es directa: cuatro hamburguesas de carne y una de pollo, todas servidas en pan brioche, con medallones de estilo smash. La mezcla, según me cuenta Perales, lleva 50% de vacío, 40% de tapa de asado y 10% de grasa. Para arrancar a calcular, las versiones simples arrancan en $16.000 y la doble más cara trepa hasta $28.000.

  • La Clásica: cheddar, pepinos encurtidos, cebolla y Salsa Gordis. Simple $16.000, doble $22.500.
  • La Tasti: con tomate, lechuga y una versión propia de la salsa. Simple $16.000, doble $22.500.
  • La Cuarto: cheddar, cebolla, ketchup y salsa de la casa. Simple $16.000, doble $22.500.
  • La Bacon: cebolla crocante, bacon glaseado, cheddar y su salsa. Simple $21.500, doble $28.000.
  • Chicken: medallón de pollo crocante, pan con sésamo, cheddar, bacon glaseado, lechuga, ranch y mostaza con miel. Un único tamaño a $16.000.
  • Extra: un recipiente extra de Salsa Gordis sale $1.000.

La diferencia entre las cuatro de carne pasa por los toppings y las salsas, no por el pan ni por el medallón, que es el mismo en todas. Las papas, mientras tanto, vienen con un sazonado propio a base de hierbas y especias que eligieron junto a un chef ejecutivo, el mismo que terminó de ajustar las recetas después de un año y tres meses de desarrollo.

Lo que más me llamó la atención, y te lo digo porque vale la pena, es el volumen. Perales me comenta que en algunas jornadas llegaron a vender 3.000 hamburguesas. Es un número fuerte para un local que recién abre sus puertas en Palermo, y que se apoya en una comunidad que ya lo sigue de sus tiempos de reseñista.

Cómo llegar y cuánto gastar

Para llegar, lo más cómodo es combinar subte y caminata: la estación más cercana es la línea B, Palermo, y desde ahí son unas cinco cuadras hacia el sudoeste por Santa Fe hasta El Salvador, o por Honduras hasta Fitz Roy. En auto, hay que armarse de paciencia con el estacionamiento, porque es zona de parquímetros y rotación constante. Para comer en el salón, con una smash doble y una gaseosa, hay que pensar en una cuenta que arranca en los $25.000 y puede escalar hasta los $35.000 según la elección y los extras.

Antes de irme, me cruzo con Moira, que atiende la barra y vive en Palermo hace quince años. Le pregunto qué recomienda ella, que ya probó toda la carta. Me lo dice sin dudar: la Bacon doble, con el extra de Salsa Gordis aparte. Para Moira, lo que marca la diferencia no es el precio ni la foto en redes, sino el contraste entre la cebolla crocante y el bacon glaseado, que termina de armar el combo. Si te quedás con ganas, también podés pasar por la pantalla y pedir solo papas con su sazonado especial, una buena manera de probar el local sin meterte de lleno en una hamburguesa completa.

Al final del día, lo que se nota es que El Gordis dejó de mirar hamburguesas ajenas para hacer las propias. Y lo hizo en una esquina muy transitada de Palermo, con una carta corta, precios claros y un sistema de pedido que apunta a que la fila se mueva rápido. Ahora, la pelota pasa de tu lado.

GC
Gabriela ChaileTafí del Valle y turismo

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