El gigante que convirtió la pintura en su casa y jamás pisó la línea de tres
James Donaldson acumuló más de mil partidos en la NBA sin lanzar un solo tiro de tres puntos. Una marca irrepetible en el básquet actual, que hasta el propio protagonista descree que alguien pueda igualar.
Lo mío siempre fue la zona pintada. Y lo demás, que se arreglen allá lejos". La frase le pertenece a James Donaldson y bien podría resumir los 1.008 partidos oficiales que jugó en la NBA sin lanzar jamás un tiro de tres puntos. Sí, mil ocho. Ni uno solo desde la línea de perímetro. La marca no es una curiosidad: es el techo absoluto de un estilo de juego que el básquet moderno ya dio por extinguido.
Minuto cero: la pintura como única dirección
Cuando la NBA sumó el tiro de tres en la temporada 1979-80, nadie imaginó que el récord de más partidos sin intentarlo quedaría en manos de un pívot de 2,18 metros que pasó su carrera entera debajo del aro. Donaldson, según los datos compilados por Crazy Stats, acumuló 957 encuentros de fase regular y 51 de playoffs sin rozar esa línea. Lo de adentro era suyo. Lo de afuera, directamente, no existía para él.
Elegido en la cuarta ronda del draft por Seattle, el interno arrancó su camino en Italia antes de instalarse en la liga norteamericana, donde sostuvo 14 temporadas con una regularidad que hoy suena a ciencia ficción. Su momento de mayor visibilidad llegó en los Dallas Mavericks de los años ochenta, donde compartió equipo con Derek Harper, Rolando Blackman y Mark Aguirre. En ese vestuario, mientras los tiradores abrían la cancha, Donaldson hacía el trabajo sucio: promediaba cerca de diez rebotes por partido y firmó su consagración con el All-Star Game de 1988, premio a una carrera sostenida en el barro del rectángulo.
Treinta y pico de años después, nadie lo amenaza
La distancia entre Donaldson y el resto del escalafón habla sola. Joel Anthony, que ocupa el segundo lugar, se quedó en 556 partidos sin tirar de tres. Muy lejos. Mitchell Robinson aparece tercero con 450. El top ten lo completan Etan Thomas (427), Dean Garrett (372), Cole Aldrich (350), Miles Plumlee (347), Michael Stewart (290), Mark McNamara (286) y el montenegrino Nikola Pekovic (271). Son números que, en conjunto, apenas superan lo que el gigante de la pintura acumuló en silencio durante más de una década.
- James Donaldson - 1.008 partidos sin intento de triple
- Joel Anthony - 556
- Mitchell Robinson - 450
- Etan Thomas - 427
- Dean Garrett - 372
- Cole Aldrich - 350
Después de su paso por Clippers, Knicks y Jazz, Donaldson estiró la carrera hasta España, donde defendió la pintura del Caja San Pablo Sevilla hasta bordear los 42 años. Regreso a Europa ya sin la obsesión del triple, claro: jamás le hizo falta. Su perfil, el del interno puro que solo conoce el área restringida, es prácticamente irreproducible en el básquet actual. Hasta los pívots con menos recursos ofensivos lanzan triples de manera regular y los sistemas de los equipos, incluso los más conservadores, ya piden un interno que estire la cancha.
¿Hay algún jugador en actividad que todavía resista esa tendencia? Difícil. La regla no escrita en la NBA de los años veinte dice que si el grande no tira de tres, no juega. Y si no juega, no cobra. La cuenta es simple y la herencia de Donaldson, casi una antigüedad de museo. Registros como el suyo sobreviven en los libros y se cuentan en las sobremesas. Volver a verlos, imposible.
Chicana amable para el que avive: cada vez que un interno moderno se anime a tirar dos triples por partido, acordémonos de Donaldson. Mil ocho veces dentro. Cero veces afuera. El récord sigue siendo suyo. Y seguirá siéndolo mucho tiempo más.
