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El Coyote se sube a un juicio y Will Forte termina siendo su abogado: la película que casi no existe

Después de años de cortocircuitos en cortos de siete minutos, el personaje más perseverante de los Looney Tunes se anima a un largo de más de noventa minutos. Spoiler: sigue cayendo.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · 22 de septiembre de 2026 · hace 2 h

A esta altura, ver al Coyote como protagonista absoluto de un largo de más de noventa minutos tiene algo de milagro. Uno esperaba que el personaje terminara sus días condenado al eterno loop de la pedrada que nunca llega, y de pronto aparece en la pantalla grande reclamando lo que le corresponde. Como cuando un jubilado finalmente cobra el juicio que le negaron durante diez años: inesperado, pero justísimo.

La movida es simple y a la vez arriesgada: el Coyote se asocia con un personaje humano interpretado por Will Forte para llevar adelante un juicio contra la poderosa Acme. Sí, la misma Acme que durante décadas le suministró cohetes, rollos con cuerdas y toda clase de artefactos para perseguir al Correcaminos. La película se anima a mezclar animación con actores reales y, sobre todo, a convertir el humor físico clásico en un motor narrativo de largo aliento.

Perseverar está en el ADN

El gran acierto del guion es entender algo básico. El Coyote no es un villano al uso, es un profesional de la insistencia. Cada corto terminaba con la misma imagen: el abismo, el destello y la clásica humareda con forma de Coyote aplastado contra el piso del cañón. Y sin embargo, ahí estaba de nuevo, comprando otro catálogo de Acme, afinando otro plan, lanzándose al vacío con una convicción religiosa.

Esa lógica, la del que sigue probando aunque todo indique que va a fracasar, es la que el largo toma como columna vertebral. Los golpes, las caídas imposibles y los planos que desafían cualquier ley de la física dejan de ser un sketch suelto para convertirse en el recorrido de un protagonista que decide seguir. Algo bastante humano, si lo piensan.

No es la primera vez que conviven con nosotros

  • Space Jam juntó a los Looney Tunes con Michael Jordan y dejó a los humanos en el centro del conflicto mientras los dibujos aportaban el caos.
  • Looney Tunes: De nuevo en acción repitió la fórmula con Brendan Fraser y un mundo de amenazas a gran escala.
  • Coyote vs. Acme cambia el eje: por primera vez, el centro de la historia es un personaje animado que arrastra a un humano a su cruzada.

La decisión de darle al Coyote el protagonismo absoluto no es menor. En los cortos él nunca ganaba, pero siempre volvía. Llevarlo a un juicio donde, esta vez sí, busca que alguien le responda por los daños, tiene algo de justicia poética. Es como si Warner Bros. hubiera decidido sentarse a la mesa con el personaje y, por una vez, escucharlo.

En lo mío, en esta redacción, el que se lleva las palmas es el montajista. Nadie. Nadie puede armar un metraje de más de noventa minutos donde cada chiste físico respete el tempo clásico de los Looney Tunes y, al mismo tiempo, sostenga un arco dramático con abogado, testigos y veredicto. Es trabajo fino, callado, y probablemente invisible para la mayoría del público que vaya a comprarse las pochoclos. Por eso lo menciono: el montajista de esta película merece su minuto de fama y su crédito en letras grandes.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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