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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El barril por encima de los USD 100 recalentó la inflación mayorista y dejó al petróleo como principal factor de presión

El crudo cerró la semana con una suba superior al 11% y el INDEC reportó un índice de 3,2% en septiembre, la cifra más alta desde abril. Petróleo y gas aportaron casi el 45% de la variación mensual y las proyecciones privadas anticipan una baja gradual de la cotización hacia fin de año.

Por Antonella AssadEconomía · · hace 1 h
El barril por encima de los USD 100 recalentó la inflación mayorista y dejó al petróleo como principal factor de presión

El precio internacional del petróleo cerró la semana del 13 al 17 de octubre por encima de los USD 100 el barril, con una suba acumulada superior al 11%, de acuerdo con los registros de mercado consultados por este portal. La combinación de una caída de inventarios en Estados Unidos y una merma en el tránsito marítimo en una zona estratégica del abastecimiento global fue determinante para empujar la cotización, en un escenario que ya comienza a trasladarse a los precios internos de la economía argentina.

Según informó el INDEC, el índice de precios internos al por mayor (IPIM) de septiembre marcó un incremento de 3,2%, el registro más alto desde abril de 2025. Vamos a los números: la división correspondiente a petróleo y gas explicó 1,43 puntos porcentuales de ese total, lo que representa cerca del 45% de la variación mensual del indicador. Se trata de una concentración llamativa para un solo rubro dentro de una canasta que incluye productos manufacturados, agropecuarios y minerales no energéticos.

Del mercado internacional al surtidor argentino

La transmisión al consumidor final opera principalmente a través del precio de los combustibles. YPF aplica un esquema de ajuste parcial sobre la nafta y el gasoil que amortigua la suba internacional, aunque no la neutraliza por completo: cuando el barril trepa con fuerza, los surtidores terminan reflejando al menos una porción del movimiento, con el consecuente impacto sobre los costos de logística y distribución que, tarde o temprano, llegan a las góndolas.

En paralelo, los precios altos del crudo constituyen una buena noticia para el frente externo. En los primeros ocho meses de 2026, la balanza comercial del sector energético acumuló un superávit de USD 7.834 millones, una cifra que ya supera el saldo positivo registrado durante todo 2025, según los datos oficiales de comercio exterior. La ecuación, por lo tanto, plantea un dilema conocido: más ingreso de dólares por exportaciones, pero más presión sobre los precios internos por el lado de los combustibles y los insumos energéticos.

  • Inventarios de crudo en Estados Unidos: cayeron 8,56 millones de barriles en la semana finalizada el 9 de octubre, según los reportes de la Administración de Información Energética.
  • Tránsito marítimo en la zona clave: se redujo de 17,15 a 11,62 millones de barriles diarios entre los dos extremos medidos.
  • Aporte al IPIM de septiembre: 1,43 puntos sobre un total de 3,2%, equivalente a casi el 45% de la variación.
  • Balanza energética acumulada a agosto de 2026: superávit de USD 7.834 millones, por encima del saldo de todo 2025.

Qué espera el mercado para los próximos meses

Goldman Sachs Research estima que la cotización del Brent podría ubicarse en el entorno de los USD 90 el barril hacia diciembre de 2026 y promediar cerca de USD 80 a lo largo de 2027. La entidad proyecta una recuperación gradual del suministro desde la región del Golfo Pérsico y anticipa que el mercado mundial pasaría a registrar superávit a partir del cuarto trimestre de 2026. De acuerdo con sus analistas, una prima de riesgo cercana a los USD 25 por barril sostiene actualmente parte de la cotización; si esa prima se reduce en los próximos meses, el efecto sobre los precios locales podría tornarse favorable.

Hasta tanto no se normalice el abastecimiento internacional, el costo del crudo seguirá siendo una variable de peso en la cadena de formación de precios de la industria y el transporte, y por esa vía en el surtidor y la góndola. La dinámica de las últimas semanas dejó en evidencia que, aun cuando el petróleo representa un alivio para las cuentas externas, también constituye el principal factor de presión sobre la inflación mayorista, en un cuadro donde la política energética local opera como un amortiguador parcial, pero insuficiente para impedir el traslado.

AA

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