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Martes, 13 de octubre de 2026
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Darío Giordano salió a responderle a su hijo y dejó más dudas que certezas

El productor difundió un comunicado en el que rechaza las acusaciones de violencia pero, sin quererlo, abrió la puerta a una autocrítica que termina de confirmar el cuadro.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · · hace 59 min
Darío Giordano salió a responderle a su hijo y dejó más dudas que certezas

A veces uno piensa que lo más sensato es quedarse callado, pero parece que en esta familia el silencio se cotiza en baja. Darío Giordano difundió un comunicado para responderle a su hijo Valentín Yankelevich, que había relatado públicamente situaciones de violencia física y emocional durante su infancia y adolescencia, después de la muerte de Romina Yan en septiembre de 2010.

El productor arrancó con una negación categórica, de manual: rechazó las acusaciones de maltrato y aseguró que en su casa nunca hubo episodios de esas características, ni antes ni después del fallecimiento de Romina. Una frase tranquilizadora, si uno se queda en la superficie. Porque dos párrafos más adelante, Giordano hizo algo que no debería pasarse por alto: reconoció que probablemente no estuvo a la altura de lo que sus hijos necesitaban durante el duelo y les pidió perdón por eso.

Lo que dice y lo que se lee entre líneas

Lo que dice y lo que se lee entre líneas

En su texto, Giordano describió el impacto que tuvo la muerte de su esposa: la definió como una destrucción total del mundo que conocía y sostuvo que tuvo que atravesar ese duelo mientras intentaba acompañar a Valentín, Franco y Azul. Esa parte, la del padre desbordado por la tragedia, es la más humana de todo el comunicado y, curiosamente, la que más incómoda resulta.

“Los contactos y el poder no convierten una versión en verdad, ni le otorgan a nadie más derecho que a un padre a ser escuchado.”Darío Giordano, en el comunicado

Sin mencionar nombres, el productor dejó picando una referencia a la situación de sus hijos con su suegro, Gustavo Yankelevich, con quien viven Valentín y Franco desde 2015, cuando la tenencia quedó a cargo del abuelo materno hasta la mayoría de edad. Azul, la menor, estuvo con Giordano hasta el año pasado, cuando se fue a vivir con sus hermanos. Ese dato, que el comunicado parece querer correr del centro de la escena, es justamente la pieza que completa el rompecabezas.

Giordano cerró con una declaración de intenciones que suena razonable pero que, dicho sea de paso, también es la clásica mojada de oreja cuando alguien prefiere que el conflicto no se ventile: pidió hablar de todo en la intimidad, sin cámaras ni intermediarios, y dejó claro que no pretende ganar una discusión pública. Puede ser sincero. También puede ser un modo elegante de decir “de esto no se habla afuera”.

Mi lectura, sin anestesia

A esta historia se la mide con una vara muy simple: vale la entrada. No porque haya un veredicto, sino porque por primera vez en mucho tiempo alguien del entorno familiar eligió poner por escrito lo que siente y, al mismo tiempo, dejó en evidencia que las cosas no se rompieron de un día para el otro. Hay un padre que reconoce que no dio todo lo que debía y un hijo que dice haber vivido situaciones que ningún chico debería vivir. Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo, y eso es lo que vuelve tan incómodo leerlo.

  • • Giordano niega violencia pero admite no haber estado a la altura durante el duelo.
  • • Pide perdón a Valentín y Franco por esa limitación, sin aceptar el resto de los cargos.
  • • Reprocha que los contactos y el poder no deberían hacer más válida una versión que otra.
  • • Reclama resolver el conflicto en privado y sin exposición mediática.
  • • Mientras tanto, los tres hijos terminaron viviendo con el abuelo materno, Gustavo Yankelevich.

Hay algo que merece destacarse más allá de la pulseada familiar: el valor de un pibe de 20 y pico que se animó a contar en voz alta lo que muchos guardan para siempre. No importa quién gane esta discusión mediática, que no la va a ganar nadie. Importa que alguien haya decidido hablar.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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