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Cuando la palabra se escapa: cómo se explica el fenómeno de tener un término en la punta de la lengua

La neuropsicóloga Camila Sánchez Salinas détaille cuándo se trata de una pausa ocasional y cuándo conviene consultar a un especialista, en un cuadro que puede presentarse a cualquier edad, aunque tiende a repetirse con el paso de los años.

Por Omar ZelarayánCampo y producción · 26 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Saber exactamente qué se quiere decir y, aun así, no encontrar la palabra precisa es una experiencia más habitual de lo que se suele admitir y puede ocurrir a cualquier edad, según explicó la licenciada Camila Sánchez Salinas, especialista en Neuropsicología Clínica, quien describió un cuadro conocido como fenómeno de la punta de la lengua.

Recursos para retomar el hilo

Cuando el término no aparece durante una conversación, la especialista sugirió recurrir a distintos caminos para acercarse a la idea: buscar un sinónimo, describir aquello que se quiere nombrar, pensar en la letra inicial de la palabra, evocar su utilidad o repasar sus características principales. Para estimular la fluidez verbal, Sánchez Salinas propuso conversar sobre asuntos de interés y contar información con palabras propias, dado que esas actividades obligan a recuperar conocimientos almacenados, ordenar ideas y sostener la atención en el intercambio. Disminuir las distracciones, agregó, ayuda a concentrarse y a mantener el hilo de lo que se está diciendo.

“Acceder a una palabra requiere activar primero su significado y después recuperar los sonidos que permiten pronunciarla. En el fenómeno de punta de la lengua, ese segundo acceso puede demorarse o interrumpirse por un momento.”Camila Sánchez Salinas, especialista en Neuropsicología Clínica

Cuándo conviene consultar

  • Cuando encontrar palabras se vuelve un problema frecuente en el día a día.
  • Cuando aparecen confusiones reiteradas al nombrar objetos habituales.
  • Cuando cuesta seguir una conversación o participar de un intercambio sostenido.
  • Cuando la propia persona o su entorno perciben cambios notorios en el habla.

Sánchez Salinas sostuvo que una evaluación clínica y neuropsicológica puede contribuir a comprender esos síntomas y a orientar el diagnóstico y el tratamiento, siempre observando si las dificultades representan un cambio respecto de cómo se comunicaba la persona con anterioridad y si interfieren de manera concreta en su vida cotidiana. La especialista aclaró que el fenómeno puede aparecer a cualquier edad, sobre todo frente a cansancio, distracción o presión, y que con el paso de los años tiende a hacerse más recurrente, aunque eso no implica necesariamente haber perdido la palabra: a veces, el término surge minutos después, cuando cesa el esfuerzo deliberado por encontrarlo.

El envejecimiento, completó la neuropsicóloga, no modifica todas las capacidades del lenguaje de manera uniforme: puede llevar más tiempo recuperar ciertos términos, mientras que la comprensión cotidiana suele conservarse, lo que permite diferenciar una ralentización esperable de un cuadro que requiere intervención profesional.

OZ
Omar ZelarayánCampo y producción

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