Cortes, posesiones y un director con el corazón roto: "Los demonios" vuelve completa
La película maldita de Ken Russell, que el Vaticano intentó sepultar, llega por fin a los cines en la versión que su director siempre quiso mostrar: 114 minutos restaurados, con escenas que durante más de medio siglo vivieron escondidas en un rollo olvidado.
Hay carteles que prometen y carteles que intimidan. El de "Los demonios" debería llevar una advertencia: "Prohibida por el Vaticano, mutilada por la censura británica, enterrada por la estadounidense y, sin embargo, todavía en pie". Aclaremos algo de entrada: vale la entrada. Y de las buenas.
La historia arranca en el siglo XVII, en un convento de monjas ursulinas en la localidad francesa de Loudun. Varias religiosas dicen estar poseídas, señalan a un cura llamado Urbain Grandier como autor del aquelarre, y el hombre termina quemado vivo por brujo. Aldous Huxley, el mismo de "Un mundo feliz", se obsesionó con el caso y lo convirtió en la novela "Los demonios de Loudun". Ken Russell leyó a Huxley, le prendió fuego creativo y firmó el guion de una de las películas más incómodas del cine inglés de los años setenta.
Un rollo perdido y un director con el corazón roto
La versión que ahora llega a los cines españoles desde el 16 de octubre es la que Russell siempre quiso mostrar: 114 minutos, restaurada en 4K. No es un capricho de fanático. Es el corte que el director armó en 2004, después de décadas de pelear contra copias mutiladas. Durante más de cincuenta años, lo que se vio en las salas eran dos versiones recortadas: una británica de 111 minutos y una estadounidense de 108. Para conseguir los sellos de distribución, hubo que amputarle secuencias que Russell y su editor Michael Bradsell consideraban el corazón mismo de la película.
El crítico Mark Kermode, que conoció personalmente a Russell, se obsesionó con el rompecabezas. Rastreó el metraje desaparecido con ayuda de la filial británica de Warner Bros y de archivistas independientes. Lo halló en un rollo rotulado con el cariñoso nombre de "C Cut 89": exactamente los 89 segundos que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había tirado a la basura. Con ese material, Russell pudo reconstruir por fin su montaje completo, que se proyectó una sola vez en el BFI Southbank de Londres.
“Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película.”Mark Kermode
El poder, la Iglesia y la hoguera
Russell no hacía películas para conformar a nadie. Protagonizada por una Vanessa Redgrave en estado de gracia y un Oliver Reed descomunal, la película fue prohibida en 17 municipios británicos en los años setenta y donde se exhibió lo hizo con la hoy desaparecida calificación X, que en la práctica equivalía a un "no apto para casi nadie". Finlandia la mantuvo en el freezer hasta noviembre de 2001, más de un cuarto siglo después de su estreno. Y el Vaticano, claro, no se quedó de brazos cruzados: condenó el filme y pidió que se levantara de la programación del Festival de Venecia. Spoiler: no lo levantaron.
Russell, fallecido en 2011, describió a "Los demonios" como su única película política, palabra que en su boca no significaba pancarta sino bisturí. "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado", dijo. Vista hoy, la frase suena menos a declaración de autor y más a manual de instrucciones para entender medio planeta.
- Lo que vuelve: la versión de 114 minutos que Ken Russell armó en 2004, restaurada en 4K.
- Qué se había visto hasta ahora: la copia británica de 111 minutos y la estadounidense de 108, ambas con cortes impuestos por la censura.
- Qué se había perdido: 89 segundos clave, encontrados en un rollo bautizado "C Cut 89".
- Quién la protagoniza: Vanessa Redgrave y Oliver Reed, en dos de sus interpretaciones más arriesgadas.
- Qué la hace distinta: Russell la llamaba su única película política, sobre el poder del Estado y el adoctrinamiento.
Mientras la distribuidora termina de cerrar los detalles del estreno local, uno se queda pensando en la cantidad de veces que una obra termina condenada no por lo que dice, sino por lo que incomoda a quienes no quieren escucharlo. "Los demonios" pasó de la hoguera medieval a la hoguera censora, y de la hoguera censora al freezer del olvido. Y sin embargo, ahí está. Como corresponde: quien la proyecte en sala completa le habrá dado a Russell, aunque sea tarde, el único estreno que el director siempre mereció. Alguien en ese archivo, cuyo nombre jamás vamos a conocer, merece un aplauso largo y de pie.
Te puede interesar
