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Miércoles, 7 de octubre de 2026
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Carrie vuelve, esta vez con wifi y bullying que no se apaga al cerrar la puerta

Prime Video estrena la nueva adaptación de Stephen King que Mike Flanagan estiró a ocho capítulos para meter la lupa en la relación con la madre y aggiornar el acoso al siglo del celular. Summer H. Howell se banca el protagónico y Samantha Sloyan le da cuerpo a una Margaret White menos caricaturesca.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · · hace 1 h
Carrie vuelve, esta vez con wifi y bullying que no se apaga al cerrar la puerta

A confesión de parte, relevo de pruebas: la primera vez que vi el nombre de Mike Flanagan pegado a Carrie, pensé que alguien se había equivocado de sobre. Pero no. El mismo tipo que se tomó la molestia de adaptar a Stephen King con dignidad en El juego de Gerald y Doctor Sueño ahora se le anima a la novela que el propio King casi tira a la basura en 1973. Y lo hace a lo grande: ocho episodios en Prime Video, con King como productor ejecutivo y Flanagan firmando el guion, la producción y la dirección de cuatro capítulos. Desde el 7 de octubre, la nueva Carrie está disponible completa, para mirar de un saque o sufrir gota a gota, según el estado de ansiedad de cada uno.

La novedad: el acoso ya no termina en la puerta del colegio

La historia de Carrie White no necesita demasiada presentación: chica criada bajo un régimen de encierro y Biblia, padre muerto, madre fanática, y de golpe el salto a la escuela pública, donde se topa con lo que cualquier adolescente desea evitar y pocos lograrán esquivar. Hasta acá, lo conocido. Lo que esta versión agrega, y vale la pena subrayarlo, es el componente digital. El hostigamiento que sufre la protagonista ya no se queda flotando en el pasillo del colegio: se viraliza, se mete en el teléfono, la espera en la cama cuando llega a su casa y, sobre todo, la persigue cuando intenta dormir. Para una pibe que encima tiene poderes telequinéticos, eso es combustible de alto octanaje.

“Los errores que cometés de adolescente pueden quedar registrados y circulan. Quería que se entendiera cómo eso cambia la dinámica de la humillación, porque hoy no se trata solo de un rumor en el aula.”Summer H. Howell, sobre el eje digital de la serie

Howell, actriz canadiense de 22 años, se llevó el papel después de una casting que reunió a más de mil quinientos postulantes. Detalle no menor: no había leído la novela ni visto las versiones anteriores cuando le llegó la audición, y decidió mantener esa ignorancia a propósito. No le fue mal. Su Carrie no es la víctima pasiva de los setenta ni la explosión vengadora del 76: es una pibe con ganas de ver mundo, de probar cosas, de vincularse, y esa es la mejor decisión que pudo tomar Flanagan. La chica quiere vivir antes de que la vida la pase por encima.

Margaret White, o cuando la madre también necesita su capítulo

Si hay un acierto que justifica los ocho episodios, es el lugar que se le da a la relación entre Carrie y su madre. Samantha Sloyan, actriz con una cara capaz de pasar de la devoción al espanto en un parpadeo, compone a una Margaret menos histérica de manual y más criatura rota: una mujer que cree estar protegiendo a su hija mientras la encierra en un dogma. Flanagan tomó ese vínculo como punto de partida y, según la propia Sloyan, la extensión de la serie le permitió investigar a las dos mujeres en paralelo, sin recortar a una para que la otra funcione. Es un trabajo silencioso, de los que no se lucen en los reels, pero sostiene la estructura emocional de la temporada.

¿Qué puede aportar el formato serie a una historia que ya fue película, musical, remake y referencia obligada del terror adolescente? Algo que el cine rara vez concede: tiempo muerto. Tiempo para que una madre y su hija se sienten a la mesa y el silencio diga más que el grito. Tiempo para que un celular encendido en el banco de la escuela pese más que un insulto en voz alta. Flanagan lo sabe, lo practicó y lo vuelve a hacer: estirar el suspenso hasta que el sofá de la sala de estar se vuelve tan amenazante como el gimnasio del colegio. A favor: las actuaciones, el trabajo sobre Margaret White y la decisión de no romantizar la venganza. En contra: algún capítulo del medio se banca de puro terco, porque no todo lo que se cuenta en ocho horas necesita ocho horas. Pero vale la entrada. Y dicho esto, y aunque suene raro decirlo en una nota sobre Carrie, la verdadera MVP de la serie es Samantha Sloyan, a quien muy pocos van a recordar por nombre y a quien, sin embargo, no van a poder sacarse de la cabeza.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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