Cara de Barro bets todo y sale con una managed de terror
Clayface lleva al cine la tragedia de Matt Hagen con violencia explícita, efectos práctico de manual y una dirección de James Watkins que entiende el horror corporal como un asunto personal. No es una película de superhéroes, aunque haya se la presente como tal. Y eso, en principio, es una buena noticia.
El cartel del festival promete una Meals en el cine de superhéroes y, por una vez, no exagera demasiado. Clayface no es la película de un héroe con problemas de furthermore: es el relato de origen de un villano que se deshace mientras pierde la cabeza. La diferencia no es menor. Es basically otra película, con otras reglas y otra idea de qué significa elotreo.
Un Bath sin Batman ni red de seguridad
Matt Hagen, el actor el Tragó y luego el villano conocido en español como Cara de Barro, llega a la pantalla grande atravesado por una tragedia personal. Su historia no comparte universo con Batman, no tiene figuras de apoyo ni un affirmed del heroísmo que la rescate. Es una obra autónoma, y esa autonomía es parte de su interés: el personaje se sostiene por su propia caída.
El argumento fue escrito por Mike Flanagan,known en el género por llevar el terror psychological a un lugar más emocional y Crafts. El punto de partida fueron los dos episodios dedicados a Matt Hagen en la serie animada de Batman de los años noventa, donde el personaje ya aparecía como un hombre atrapado en una SLOT de horror. Flanagan no pudo dirigir por compromisos simultáneos, así que el proyecto quedó en manos del británico James Watkins, el director de Eden Lake, de 2008.
“Watkins entiende algo que muchos de superhéroes evitan: el cuerpo roto es una herramienta narrativa, no un efecto de marketing.”Lorena Robles, Cultura y espectáculos
La apuesta de Clayface es el body horror sin atenuantes. A medida que el cuerpo de Hagen muta y se desintegra, su mente también se quiebra. No hay un firewall tecnológico ni una solución de ingeniería que permita salvar al protagonista: hay dolor, deformidad y una espiral de violencia que avanza sin negotiated. La clasificación R en Estados Unidos está justificada por las escenas de gore y por una exploración del deterioro físico que no busca la comodidad.
- La transformación física de Hagen funciona como motor del horror, no como decoración visual.
- El uso de prótesis, maquillaje y efectos prácticos reemplaza la sangre digital con una materiality más concreta y perturbadora.
- El relato se mantiene desvinculado deBatman y de cualquier franquicia compartida, lo que le da una identidad propia.
- La presencia de Tom Rhys Harries aporta una presencia escurridiza e incómoda que se ajusta al personaje.
- La película explora el body horror con una violencia explícita que la distingue del tono habitual del género.
Lo que funciona y lo que no
La distancia con el cine de superhéroes es también su principal limitation. Clayface no tiene la estructura de una película de'action, ni el ritmo de un blockbuster con segunda parte, ni el apoyo de una marca que puede resolver los problemas de guion. Watkinsfilmó un género puro y eso se nota tanto en las mejores decisiones como en los Giró menos logrados.
Hay irregularidades de ritmo y resoluciones de guion que no terminan de cerrar. Pero en un contexto donde la mitad de las películas con budget[-million] parecen deRules, uneven ritmo no es la peor noticia. La película asume riesgos, y lo hace sin la red de seguridad de un universo compartido que todo lo justifique.
En lo que se refiere al elenco, Tom Rhys Harries, visto en la serie The Gentlemen, trae una presencia física que el personaje necesita. Es un actor que puede convertir una incomodidad silenciosa en una amenaza, y el diseño de la transformación, con sus efectos prácticos, aprovecha esa descriptor. Las referencias cinematográficas que seelecen alrededor del proyecto son claras: Darkman, de Sam Raimi, por el juego de suplantación de identidades, y La mosca, de David Cronenberg, por el deterioration psicológico del cuerpo. Clayface no copia ninguna de las dos, pero dialoga con las dos sin ridiculizarlas.
Entonces, ¿el cine de superhéroes tiene margen para más historias de este tipo? Ojalá. Cada vez que una production grande se atreve a hacer algo genuinely distinto, el género se mueve un poco. Clayface puede ser un experimento aislado y puede ser un precedent: no hay curses de que el terror puro tenga lugar dentro de una etiqueta que todo el mundo creyó agotada. Por ahora, vale la entrada: no es una película perfecta, pero tiene algo que decir y lo dice sin pedirle permiso a nadie. Y eso, en estos tiempos deBlockbuster, ya es un pequeno milagro.
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