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Martes, 13 de octubre de 2026
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"Boiúna": la serpiente del Amazonas que se anima a dar miedo en serio

Sin ironía, sin guiños cómplices y con paciencia de relojero, la película brasileña de serie B construye tensión de verdad en la selva y le gana la pulseada a sus propios límites de presupuesto.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · · hace 1 h
"Boiúna": la serpiente del Amazonas que se anima a dar miedo en serio

A primera vista, el cartel de Boiúna parece el de cualquier otra producción de monstruo gigante: selva, agua turbia y una silueta de serpiente que ocupa toda la pantalla. uno espera otra cosa del mismo molde, con personajes idiotas y bromas a costa del público. Error. La película se aleja de ese pacto tácito desde el primer minuto, y eso, que en cualquier otro género sería un detalle, acá es casi un acto de valentía.

La historia arranca con la mitología de la criatura bien plantada, no como folclore decorativo sino como motor del conflicto. Los personajes tienen motivaciones creíbles, no excusas para terminar despedazados. Y la selva, lejos de ser un decorado verde, funciona como un personaje más: cocodrilos, arenas movedizas, ríos que parecen tranquilos y no lo son. La tensión se construye con paciencia de relojero, algo que en el subgénero de serpientes gigantes cotiza como oro.

Lo que funciona y lo que no

  • La criatura aparece en dosis medidas: el misterio sobrevive y las limitaciones de producción se disimulan.
  • Las secuencias de acecho son sucias y físicas, con tensión real, no efectismo digital.
  • Los conflictos humanos son funcionales aunque no memorables, el justo y necesario para sostener la trama.
  • Las muertes cumplen su función sin pedirle a nadie que las aplauda ni que las recuerde un mes después.

La dirección no es de manual de cine, ni lo pretende. La película asume que es serie B, no se disfraza de otra cosa y trabaja con honestidad dentro de sus coordenadas. El elenco sostiene el tono sin sobreactuar ni subrayar, lo cual ya es un mérito en un género donde la tentación de pasar al ridículo está a la vuelta de cada escena. La moraleja es de manual y la estructura no va a sorprender a nadie, pero la ejecución supera lo que el papel prometía.

Para la temporada de Halloween, que en Argentina ya se estira hasta noviembre, es un estreno ideal: tensión de la buena, sin necesidad de repartija de pochoclos por el susto fácil. Acepta la pregunta obvia: ¿le suma o le resta a una película de terror tomarse en serio a sí misma? Acá la respuesta la deja el resultado, que es sólido donde otros filman directamente a los riffs del canal de memes. Vale la entrada, con la advertencia de que pide algo de paciencia en el arranque y no devuelve pirotecnia vacía.

Hay algo en este tipo de propuesta que suele pasar inadvertido: cuando el género elige el camino de la solidez narrativa, la diferencia se nota, y mucho. Boiúna se anima a pisar ese terreno incómodo y lo sostiene con oficio. Eso, en un subgénero acostumbrado a la autocelebración del ridículo, merece el crédito de un párrafo aparte.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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