Alcaraz se sacó de encima a Munar y va por todo en Tokio: final con Lehecka
El murciano revirtió un partido bravo contra su compatriota, ganó por 5-7, 6-3 y 6-1, y ahora va por el título 27 de su carrera frente al checo, al que le gana tres a uno en el historial. Si repite corona, será el primer bicampeón del torneo desde Sampras.
Lo que se vio en la cancha de Tokio fue un Alcaraz partido en dos. Un primer set errático, casi desconocido, con el drive corto y los cambios de ritmo sin picante. Y a partir de ahí, el Alcaraz de siempre: piernas frescas, devolución profunda y esos globos de revés que le dan un aire a los viejos maestros. Munar, de su lado, peleó con el alma y la derecha, pero no le alcanzó para sostenerle el ritmo a un top 3 del mundo cuando se le encendió la mecha.
“No sé lo que pasó en el primer set, tengo la sensación de que sufro en cada primer parcial, pero estoy contento de la manera en que consigo volver al partido cada vez.”Carlos Alcaraz
En la otra semifinal se resolvió todo mucho más rápido. El checo Jiri Lehecka, número 19 del ranking, pasó por encima del monegasco Valentin Vacherot, 14 del mundo, con un contundente 6-4 y 6-2. Será el rival de Alcaraz en la final, y el historial le sonríe al español: tres victorias contra una, todas en partidos de mucha chapa.
Lo que se juega cada uno este domingo
Alcaraz va por el título 27 de su carrera y, sobre todo, por el primero desde que volvió de aquellos cuatro meses afuera del circuito por la lesión de muñeca. Es su cuarta final del año: ya levantó los trofeos del US Open y Doha, y tiene un Masters 1000 de los más pesados del calendario. Lehecka, en tanto, irá por la tercera corona de su vida en el ATP y por meterse en la conversación grande de la temporada. Nada mal para un pibe de 23 años.
Hay un dato que a mí, como viejo fanático de este deporte, me hace ruido: si Alcaraz repite corona en Tokio, será el primer bicampeón del torneo desde Pete Sampras, allá por 1993 y 1994. Treinta y pico de años. La vara, como verán, está en las nubes.
Dicho esto, una chicana amable para el que le toca del otro lado de la red: Lehecka, pibe, llegás entonado y con un tenis de lujo, pero te toca bailar con el mismísimo Carlos Alcaraz en su mejor momento del año. A disfrutarlo, que estas finales no se olvidan. Yo, mientras tanto, me quedo con la imagen de Munar tirando el drive a la línea en ese primer set y pensando que, en el tenis argentino, cuando el murciano la pasa mal, igualmente la pasa mejor que casi todos. Nos vemos en la final.
