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Domingo, 25 de octubre de 2026
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A los 40, Diego Lotito encontró un nombre para su importancia: las altas capacidades

El diagnóstico llegó tarde, después de años de aburrimiento escolar y soledad. Su historia evidencia que el desafío central de las altas capacidades.no siempre es académico: también está en encontrar pares y espacios queuteuren sentido.

Por Walter MedinaPolítica provincial · · hace 1 h
A los 40, Diego Lotito encontró un nombre para su importancia: las altas capacidades

El recorrido de Diego Lotito por los pasillos de la educación argentina tiene dos marcas: el aburrimiento de una primaria que no lo acompanhaba y unagpio de diagnosis que recién apareció a los 40 años. Esta última etapa le permitió nombrar una experiencia que, hasta entonces, se le había presentado como una sucesión de incomprensiones.

Durante la primaria, Lotito comprendía los contenidos antes que sus compañeros y luego debía quedarse en el aula mientras el grupo continuaba trabajando sobre el mismo material. Según recounts, no se trataba de una actitud de arrogancia ni de desinterés general, sino de un aburrimiento genuino. Las materias que más le interesaban eran las ciencias sociales; el resto las resolvía estudiando en enero para rendir en febrero.

La dificultad no estaba solamente en el rendimiento

Lo que más pesaba, dice, era la dificultad para encontrar pares con los que compartir intereses y sentidos del humor. Leer le parecía más atractivo que jugar a la pelota. Hacer amigos resultaba posible, peroーinar a alguien con quien profundizar en los temas que despertaban su curiosidad era mucho más difícil.

“La educación primaria me pareció sumamente aburrida.”Diego Lotito

En la secundaria, las actividades extracurriculares learon algo de oxígeno. Participó en debates en inglés, Modelo de Naciones Unidas, olimpíadas de Matemática y teatro. Sin embargo, sus calificaciones no reflejaban lo que podía aprender:idiaryu no le interesaba demasiado el contenido académico. Tampoco contaba entonces con recursos profesionales ni con un marco conceptual que le permitiera identificar lo que le happening y explorar alternativas educativas.

La universidad abrió otro camino. Lotito estudió Historia en la Universidad de Buenos Aires, luego Magisterio y Medicina, más tarde genética forense, y actualmente se encuentra por finalizar la licenciatura en Administración en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. El recorrido puede parecer disperso, pero, en su relato, aparece como una búsqueda sostenida. Además, en esa etapa fue más fácil encontrar personas con inquietudes similares.

“Académicamente no me iba muy bien porque la verdad es que no me interesaba mucho. En la universidad fue mucho más fácil encontrar gente afín, gente con la que poder compartir estas cosas.”Diego Lotito

El diagnóstico a los 40 años le dio un nombre a algo que había vivido sin poder nombrarlo. Desde entonces participa en Mensa, una organización internacional que reúne a personas con altas capacidades, y en Board Game Comahue, un club de juegos de mesa del Alto Valle de Neuquén, donde conoció a otros integrantes con intereses compartidos. Su historia pone en foco un aspecto que los especialistas señalan con frecuencia: el mayor desafío de esta condición no es necesariamente el rendimiento académico, sino la soledad.

WM
Walter MedinaPolítica provincial

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