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Domingo, 11 de octubre de 2026
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A 19 años de conocerse en la puerta de un colegio, una pareja sostiene a pulso la chacra familiar que el padre de ella dejó al morir

Silvana Aiello y Jorge Stelrrig se conocieron cuando sus hijos entraban a clases y descubrieron que los dos habían crecido entre acequias y animales. Hoy, con sus sueldos como única fuente de ingresos, mantienen vivas tres hectáreas en Centenario y Vista Alegre.

Por Diego GuancaPoliciales y judiciales · · hace 1 h
A 19 años de conocerse en la puerta de un colegio, una pareja sostiene a pulso la chacra familiar que el padre de ella dejó al morir

Centenario / Vista Alegre. Tres hectáreas sobre la calle 9, justo donde los dos municipios se tocan, son el escenario de un proyecto que Silvana Aiello y Jorge Stelrrig vienen empujando desde hace casi dos décadas. La pareja se conoció hace 19 años en la puerta de un colegio, mientras esperaban a sus hijos, y bastó una charla para advertir que compartían un mismo origen: los dos provenían de familias chacareras de la zona y los dos querían volver a vivir como habían crecido.

Durante años, según relataron, fueron juntando materiales con lo que sobraba de sus sueldos: bolsas de cemento, hierros, ladrillos. Compraban cuando podían. Hace tres años se mudaron al campo que el padre de Silvana, Ricardo, le dejó al morir. La propiedad está ubicada sobre la calle 9, en el límite entre Centenario y Vista Alegre.

Un proyecto sostenido con sueldos

Silvana trabaja desde hace casi veinte años como secretaria en una escuela técnica. Jorge es empleado en el área de educación de la zona. Esos salarios son los que sostienen el campo: pagan el forraje, los animales y la mano de obra que necesitan para mantener la producción activa. "Vamos con los animales, juntamos el dinero para comprar alimento, gallinas ponedoras, pollos, y vamos buscándole la vuelta", explicó Aiello.

La lógica, describió la propia protagonista, se invirtió respecto de la generación anterior. "Antes no cumplían horario. Ahora uno tiene su trabajo, cumple, y a la tarde y los fines de semana atendemos los animales. Es otro tipo de estrés", sostuvo Aiello, que aclaró que lo hacen "a pulmón los tres": ella, Jorge y su hijo Lucas, de 17 años.

Qué produce hoy la chacra

  • Alfalfa sembrada en distintas parcelas.
  • Gallinas ponedoras y pollos parrilleros, con una producción que el año pasado llegó a 600 parrilleros.
  • Conejos y una incubadora artesanal que armó Lucas, de 17 años, con sus propias manos.
  • Un tractor que a veces no arranca y que la familia mantiene operativo a fuerza de arreglos propios.
  • Un monte de olivillo y humedal que creció solo donde antes había manzanos y perales, durante los años en que la tierra quedó sin trabajar.

Según fuentes policiales y según la fiscalía consultadas, no hay ningún tipo de intervención judicial en la propiedad ni en la tenencia del campo. El traspaso se hizo en el marco de la sucesión de Ricardo Aiello, padre de Silvana, y la pareja nunca tuvo que recurrir a la Justicia para sostener el lugar.

“Antes la chacra sostenía a la familia; ahora es la familia la que sostiene a la chacra.”Silvana Aiello

Próximo paso judicial que sigue

Según los registros consultados, la sucesión del padre de Silvana ya está finalizada y la titularidad de las tres hectáreas quedó registrada a nombre de Aiello. No hay trámites sucesorios pendientes ni litigios abiertos vinculados al campo. Por el lado productivo, la familia proyecta solicitar créditos blandos del Banco de Neuquén y fondos del programa Proda para sumar frutales y viñas. Por ahora, todo se sostiene con los sueldos y los aportes que los tres hacen cada fin de semana en la chacra.

DG
Diego GuancaPoliciales y judiciales

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