Otra vez el Principito, ahora con efectos visuales y la bendita acción real
Morten Tyldum se puso al frente de una nueva adaptación del clásico de Saint-Exupéry, con guion del Oscarizado Simon Beaufoy. Todavía no hay fecha de estreno, pero la promesa ya genera ruido.
A esta altura, el Principito debe de ser el personaje literario con más vidas extra que un gato con seguro de vida. Cada cierto tiempo, alguien decide revisitar al nene de Saint-Exupéry, y esta vez le toca el turno a una adaptación que mezclará acción real con un protagonista generado por computadora. Si uno es honesto, el solo anuncio de la palabra live-action ya alcanza para que a más de uno le tiemble la billetera. Pero vayamos al hueso.
El proyecto está en preproducción y todavía no tiene fecha de estreno. Lo que sí está confirmado es al director: Morten Tyldum, el noruego que se dio a conocer con The Imitation Game y después firmó Passengers. El guion corre por cuenta de Simon Beaufoy, ganador del Oscar por Slumdog Millionaire, un guionista con oficio para meterle drama humano a cualquier cosa. La historia combina dos fuentes: la novela corta original y la versión en historieta que ilustró Joann Sfar, que además participa en el desarrollo del concepto de la película.
Cómo se reparte la pantalla
- La acción real será la parte predominante del filme.
- El personaje del Principito se realizará íntegramente con efectos visuales.
- El guion se trabaja junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado del escritor.
- La novela corta de Saint-Exupéry y el cómic de Sfar son las dos fuentes que alimentan la adaptación.
Sfar no ocultó su satisfacción. Tras haber trabajado en la historieta, dijo estar agradecido con la familia Saint-Exupéry por volver a confiar en él y celebró la llegada de Beaufoy y Tyldum. Son palabras medidas, las típicas de un comunicado oficial, pero que dejan entrever que la relación entre las partes viene aceitada desde hace rato. Eso, en una producción de este tipo, no es un dato menor: la novela es un activo cultural sensible, y meter la pata con el Principito tiene costos.
“La novela sigue conectando con lectores de todas las edades, y creo que eso se debe a su vínculo con la infancia y a las verdades que representa el pequeño protagonista.”Simon Beaufoy
Por el lado de Tyldum, la lectura que hace del material gira alrededor del amor, la pérdida y el duelo. Mencionó también la esperanza, los deseos y la aventura como ejes del relato. Es una lectura adulta, lo cual no es mala señal: en general, las mejores adaptaciones son las que no le hablan a los chicos en diminutivo.
Los antecedentes que miran de reojo
- 1974: Stanley Donen dirigió la película con actores, con un elenco encabezado por Richard Kiley y una estética que hoy se ve demodé pero que en su momento fue ambiciosa.
- 2015: Mark Osborne firmó la versión animada que mezcló stop motion con animación digital y le dio un lavado de cara moderno al cuento.
- 2024 en adelante: esta nueva apuesta combina acción real y efectos visuales, con el Principito generado por computadora y el resto del elenco en carne y hueso.
Las comparaciones van a ser inevitables. La de Donen arrastra ese encanto de musical setentoso que cuesta despegarse del cuerpo. La de Osborne, en cambio, le puso a la historia la sensibilidad que muchos lectores venían reclamando y se llevó críticas razonablemente buenas. En ese contexto, vale la entrada esperar a ver qué hace Tyldum con la parte humana de la historia: si acierta ahí, el Principito digital puede terminar siendo un acierto. Si se queda solo en el despliegue técnico, no vale ni la mitad de la paciencia del público.
A esta altura, una se permite el atrevimiento de desconfiar de cualquier anuncio de live-action sin fecha concreta. Pero también es cierto que cuando se juntan un director con sensibilidad para los personajes, un guionista con un Oscar en la repisa y un personaje tan inoxidable como el Principito, algo de esperanza queda. Habrá que ver si el resultado le hace honor a la frase que sobrevive a casi todo: lo esencial es invisible a los ojos. Mientras tanto, yo ya tengo en la mira al montajista: si alguien va a sostener esta película, no es el director, no es el guionista, es la persona que arme el ritmo entre el actor de carne y elPrincipito de pixels. Ahí se define todo.
